La expresidenta argentina Cristina Kirchner se enfrenta desde este jueves a un megajuicio por presunta corrupción en la adjudicación de obras públicas, mientras cumple prisión domiciliaria por otro caso y atraviesa una crisis de liderazgo dentro de su fuerza política.
Según la fiscalía, es la mayor causa de corrupción en la historia del país. Kirchner, que entre 2003 y 2015 dominó la política argentina como primera dama. Y luego como presidenta, la acusan de liderar una asociación ilícita que en ese período recaudó dinero de empresarios que se habrían beneficiado con la adjudicación de contratos estatales.
En total son 87 imputados, entre ellos numerosos exfuncionarios y decenas de empresarios.
«Es la investigación de hechos de corrupción más extensa que se ha realizado en la historia judicial argentina». Eso afirmó en un informe en octubre la fiscal Estela León.
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Corrupción
La peronista de 72 años ya se encuentra en prisión domiciliaria e inhabilitada para ejercer cargos públicos desde junio. Cuando quedó firme su condena a seis años de prisión en otra causa de administración fraudulenta en la concesión de obras públicas en la provincia de Santa Cruz (sur).
Cumple su condena con tobillera electrónica en su apartamento en un barrio céntrico de Buenos Aires. Allí recibe a políticos aliados, saluda a sus simpatizantes desde el balcón y publica en la red X sus críticas a la política ultraliberal del presidente Javier Milei.
Si la encuentran culpable en este nuevo juicio, puede enfrentar penas máximas de hasta seis y 10 años de prisión, según el delito.
Kirchner sostiene que las causas en su contra responden a una persecución político-judicial impulsada por la derecha, en particular por su sucesor Mauricio Macri (2015-2019).





















































































