Hace diez meses, cuando Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos, Viacheslav, un soldado ucraniano en el frente, esperaba que el mandatario ayudase a poner fin rápidamente a la invasión rusa de Ucrania.
Pero hoy, «ya no hay esperanza, pero hay alguna expectativa», afirma a AFP el soldado de 36 años en la región oriental de Donetsk, objetivo principal del Kremlin y epicentro de los combates.
Donald Trump, que antes de su regreso a la Casa Blanca declaró que podría poner fin a tres años de guerra en «24 horas», se reunirá en unos días en Alaska con el presidente ruso, Vladimir Putin, para conversar sobre el conflicto.
Está previsto que esta cumbre se celebre el viernes sin el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, atizando temores de que se llegue a un acuerdo por el que Ucrania deba ceder territorio a Rusia.
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Trump y Putin
Para otro soldado ucraniano, Dmitro, esta posibilidad «no cambiará nada».
«Le dará a Rusia una oportunidad para reagruparse y no volver a cometer los errores de principios de 2022», consideró también en la región de Donetsk este joven de 22 años, en referencia a los primeros meses de la guerra, iniciada en febrero de ese año.
Las tropas rusas avanzaron rápido al inicio de la invasión, pero perdieron gran parte de sus ganancias al toparse con la fuerte resistencia ucraniana.
«Comprendemos que no podremos recuperar lo que hemos perdido, pero lucharemos por cada pedazo de nuestra tierra, por nuestro futuro», agregó Dmitro.





















































































