Al menos 36 personas murieron este sábado por ataques de las fuerzas israelíes en la Franja de Gaza, seis de ellas por disparos cerca de un centro de distribución de una fundación apoyada por Estados Unidos, anunció la Defensa Civil del territorio palestino.
Israel intensificó a mediados de mayo su ofensiva en Gaza, con el objetivo declarado de liberar a los rehenes secuestrados durante el ataque de Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023, tomar el control de todo el territorio y «aniquilar» al movimiento islamista palestino que gobierna desde 2007.
«Seis personas murieron y varias otras resultaron heridas a manos de las fuerzas de ocupación israelíes» cerca de una rotonda en Rafah, en el sur, donde la población esperaba para obtener ayuda humanitaria, dijo a AFP Mahmud Basal, portavoz de esta organización de primeros auxilios.
Ataques israelíes
Contactado por AFP, el ejército israelí dijo que los soldados lanzaron «disparos de advertencia» hacia individuos que «continuaron avanzando, poniendo en peligro a las tropas».
Basal también reportó bombardeos en todo Gaza, con un balance total de al menos 36 muertos en la jornada.
Un gazatí que presenció la escena de la rotonda, Samir Abu Hadid, dijo a AFP que miles de personas se habían congregado cerca del lugar. Y «cuando algunos intentaron avanzar hacia el centro de ayuda, las fuerzas de ocupación israelíes abrieron fuego desde vehículos blindados aparcados cerca del centro, disparando al aire y después contra los civiles».
Este mes se han producido varias tragedias cerca de puntos de distribución gestionados por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés). Se trata de una organización con financiación opaca respaldada por Estados Unidos e Israel.
La ONU y varias organizaciones humanitarias se niegan a trabajar con esta organización, pues dudan de sus métodos y neutralidad.
La GHF indicó en un comunicado que se vio obligada a suspender la distribución de ayuda el sábado. Por «amenazas directas» de Hamás contra sus empleados. Pero también subrayó que no se dejaría intimidar y retomaría sus actividades «sin demora».





















































































