Cuando los misiles rusos cayeron sobre Kiev el jueves de madrugada, en el mayor ataque ruso contra la capital ucraniana en meses, Anna Balamutova tomó a sus hijos y corrió hacia un refugio. Ahora, asegura que salvaron por puro «milagro» (AFP).
Afuera de su casa, en el distrito de Sviatyshynsky, en Kiev, los rescatistas se abren paso entre los escombros, mientras una mujer, sentada en un taburete, acaricia un cuerpo que yace en la hierba, cubierto por una sábana azul.
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Ataque ruso
Según las autoridades, al menos 12 personas murieron en el ataque, para el que Moscú lanzó 70 misiles y 145 drones contra Ucrania.
«El número de fallecidos en el distrito Sviatyshynsky de Kiev asciende a 12. Los equipos de rescate han sacado los cuerpos de otras dos personas de debajo de los escombros», anunció el servicio estatal de emergencias de Ucrania en Telegram, e indicando que «90 personas resultaron heridas».
Balamutova, que hace un tiempo abandonó la ciudad de Pavlogrado, más al este, a causa de la guerra, afirma que su familia tuvo suerte de haber conseguido llegar a un refugio cercano.
«Si viviéramos más lejos, físicamente no habría podido gestionarlo con dos niños… Agarrarlos en mitad de la anoche y huir» de los misiles, asegura la mujer, de 36 años.
Dato
Mientras los rescatistas trabajan entre los restos de bloques de viviendas de la época soviética, algunos vecinos -la mayoría ancianos y también muchas familias con niños- permanecen sentados afuera, en bancos.
Una mujer, con sangre y arañazos en la cara, sostiene a su perrito mientras advierte a un rescatista que hay alguien bajo los escombros.
En la hierba yace otro cuerpo, tapado con una sábana blanca.





















































































