La pobreza en Argentina alcanzó al 38,1% de la población en el segundo semestre del año pasado, una caída de 14,8 puntos porcentuales respecto a los primeros seis meses del gobierno del ultraliberal Javier Milei, según cifras oficiales divulgadas este lunes.
Es un retroceso significativo respecto al primer semestre de 2024, cuando el 52,9% de los 47 millones de habitantes del país vivía en la pobreza, señaló el instituto nacional de estadísticas Indec.
La tasa de indigencia bajó también a 8,2% de la población respecto al 18,1% del semestre anterior, mientras que la incidencia de la pobreza en los niños (0 a 14 años) se redujo 14 puntos, a 51,9%.
Según la metodología del Indec, «los hogares que se clasifican como pobres son aquellos que no tienen ingreso suficientes para comprar una canasta básica», que de acuerdo al último reporte de este Instituto alcanzó en febrero pasado el valor de 342.370 pesos (313 dólares al cambio oficial).
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Pobreza en Argentina
La reducción de la pobreza va de la mano con la caída de la inflación, que pasó de 211% en 2023 a 118% en 2024, una baja que el presidente ha destacado como el principal logro de su gobierno.
Esto «lo disfrutan los argentinos de bien y lo sufren mandriles econochantas», festejó Milei en la red X al referirse a los economistas contrarios a su programa como «chantas» o estafadores.
La caída de la pobreza es «efecto directo de la lucha contra la inflación. Además de la estabilidad macroeconómica y la eliminación de restricciones que durante años limitaron el potencial económico de los argentinos», escribió la Presidencia.
Inflación
El programa económico del gobierno, con un inédito ajuste del gasto público, logró el primer superávit anual de las cuentas en 14 años. La economía se contrajo 1,8% en 2024, menos que lo esperado.
El ajuste se tradujo en miles de despidos por la eliminación o reducción de dependencias del Estado y la paralización de obras públicas.
También se desregularon tarifas de servicios públicos, que triplicaron su valor, y se liberó el precio de alquileres y medicamentos, entre otros. Lo que redundó en aumentos que impactaron con más fuerza sobre los jubilados, el sector más perjudicado por el ajuste.
La contracción de la economía tuvo su correlato en el consumo, que lleva 15 meses consecutivos de caída.
Pese a todo, las estadísticas del Indec confirman una mejora en los datos de pobreza, medida por el nivel de ingresos de las personas.
«Por supuesto la baja de la inflación tiene un impacto enorme», pero «esto pasó con aumentos de la informalidad». Eso dijo Juan Luis Bour, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, al diario local La Nación.





















































































