El Chelsea anunció este miércoles que Liam Rosenior abandona el cargo de entrenador del primer equipo, menos de cuatro meses después de su contratación hasta 2032, pagando así una racha catastrófica del club, que perdió siete de sus ocho últimos partidos.
Los Blues estarán dirigidos hasta final de temporada por Calum McFarlane, que ya fue entrenador interino en enero, entre la salida de Maresca y la llegada de Rosenior.
ANUNCIO
«Desde su nombramiento a lo largo de la temporada, Liam ha demostrado una integridad y profesionalidad irreprochables», escribió el Chelsea en un comunicado.
«El club no ha tomado esta decisión a la ligera, los resultados y el rendimiento reciente han caído por debajo de lo requerido, cuando todavía nos jugamos mucho esta temporada», añadió.
POSICIÓN
El domingo tiene además un partido crucial, en semifinales de la Copa de Inglaterra ante el Leeds.
El grupo BlueCo, propietario del club, ha tenido ya cinco entrenadores permanentes (Thomas Tuchel, Graham Potter, Mauricio Pochettino, Enzo Maresca, Liam Rosenior) desde su llegada a la dirección en mayo de 2022.
«El club se esfuerza por asegurar la estabilidad del puesto de entrenador principal, así que vamos a realizar una reflexión profunda para proceder al nombramiento correcto para el largo plazo», precisa el comunicado.
LA SOMBRA DE MARESCA
Maresca estuvo una temporada y media en el banquillo y llevó al Chelsea a los títulos en el Mundial de Clubes y la Conference League, además de clasificarlo para la Liga de Campeones. Sin embargo, fue despedido el 1 de enero por los malos resultados y las divergencias internas vividas en el arranque del actual curso.
Esa salida del italiano hizo que el Chelsea pusiera sus ojos en Rosenior, que estaba en el Estrasburgo, un club de la galaxia BlueCo.
Era una apuesta en principio arriesgada por su corto CV como entrenador. Antes de esa etapa en el equipo alsaciano había dirigido a los juveniles del Brighton, había sido adjunto en el Derby County y había entrenado al Hull City en la segunda categoría inglesa.
SIN APOYO
La derrota ante el Brighton fue un desastre y el propio Rosenior la calificó de «inaceptable». Habitualmente defendía a sus jugadores después de las derrotas, pero ese martes les llegó incluso a invitar a «mirarse también en el espejo» ante lo ocurrido.















































































