Introducción: arranca la insípida copa cuyo campeón será cupo tres de la Libertadores (fuera de la fase de grupos). Es un premio menor para un campeonato que no tiene mucho sentido (si fuera copa de verdad entrarían los clubes de las asociaciones y/o ser daría chance a los más jóvenes). No llegamos a tres mil hinchas en el Siles para ver un The Strongest-Real Tomayapo. Las canchas se vacían inexorablemente. El aburrido espectáculo así lo amerita. Vuelven los rumores de apuestas.
En la previa, por la televisión por cable, gozamos con un Barsa 3-Inter 3. El ritmo y la intensidad (más la constante presión alta) de los futbolistas de la Champions contrastan con la lentitud parsimoniosa de nuestros “players”. Es otro deporte; o eso parece. Los primeros son atletas que no dejan de correr y tocar de primera, atacando los espacios; los segundos caminan, tocan a cámara lenta, esperan como esperaba Godot (a no se sabe quién o qué).
Nudo: Bustos debuta en La Paz ante una hinchada resignada a las decisiones irracionales de sus presidentes (ora Montes, ora Crespo, ora Asbún; es el mismo runrún). El argentino deja a Somoya en la banca y mete a Arrascaita en el doble cinco con Ursino; arriba dispone de un doble nueve para el pelotazo previsible (Triverio-Godoy); y coloca a García como volante por izquierda. Chura arranca -otra vez- desde la banca. Lino -que es central- es la nueva probatura en el lateral zurdo. El brasileño Castro Neto no aparece en la convocatoria. Viviani mete atrás a Tomayapo; no se van a tomar el partido en serio. Los tarijeños han decido tirar la copa y concentrarse en la liga. Será una práctica.
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La primera parte termina con dos a cero, producto de la misma receta: centro de Amoroso y cabezazo de Godoy. El Tigre apela exclusivamente a dos recursos: pelota a la olla y disparos de larga distancia (incluso Jusino, sí, Jusino estrella una bola en la madera).
Desenlace: en la segunda llegan tres goles más. Bustos mete a Quiroga de cinco y a Chura (por García). El 23 cae a banda (lo que no hace García) y pone centros venenosos (tanto por izquierda como por derecha). Tomayapo baja (aún más) los brazos y deja de marcar. Apenas es un entrenamiento. Bustos aprovecha para probar cositas: Supayabe de lateral derecho; Altamirano al centro, minutos para Guerrero que anota y se lesiona… Lo único que no cambia es el ritmo. El Tigre es una fraternidad de morenada: baile acompasado, pesadez; con las matracas/trompetas marcando el (doble) paso lento y el compás profundo de los morenos.
Post-scriptum: el sábado vuelve la liga para el Tigre. Viene Guabirá. ¿Tocará saya, diablada, caporal, tobas, tinku o carnavalito?















































































