El Banco Central Europeo advirtió el lunes de que los nuevos desafíos, que abarcan las tensiones comerciales y geopolíticas, la inteligencia artificial y el cambio climático, podrían hacer que la inflación sea más volátil, lo que justifica una estrategia de política monetaria más flexible.
Estos cambios estructurales apuntan a «mayores desviaciones del objetivo de inflación del 2%» fijado por el BCE. Por lo que la institución de la eurozona usará herramientas «de manera flexible (ante) los nuevos impactos», según un comunicado.
La estrategia monetaria inicial del BCE, adoptada en 1998 y revisada en 2003, fue revisada por última vez en 202. Con la introducción de un objetivo de inflación a medio plazo del 2%.
El nuevo entorno mundial «genera muchos motivos de preocupación». Pero «algo de lo que no tenemos que preocuparnos es nuestro de compromiso con la estabilidad de los precios». Eso afirmó la presidenta del BCE, Christine Lagarde, al presentar la auditoría en Sintra, Portugal, antes de un seminario anual que comienza el lunes por la tarde.
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Inflación
Según las conclusiones, todos los instrumentos de política monetaria de que disponen los guardianes del euro -tipos de interés, intervenciones en los mercados de bonos. Así como préstamos a largo plazo y condicionados a los bancos, etc.- «permanecerán en su caja de herramientas».
Pero «la elección, la elaboración y la aplicación de estos instrumentos serán lo suficientemente flexibles. Para poder responder con holgura a los cambios del entorno de la inflación».
El BCE está saliendo de un período turbulento, en el que la recuperación económica tras la pandemia del COVID-19 y la guerra rusa en Ucrania provocaron un repunte de la inflación. Especialmente a través de los precios de la energía y las interrupciones de la cadena de suministro.
La estricta política monetaria aplicada en respuesta permitió volver a situar la inflación en línea con el objetivo del BCE mediante una fuerte subida de las tasas de interés.
A partir de ahora, el Consejo de Gobernadores del BCE, que decide sobre la política monetaria, tendrá en cuenta «no solo la trayectoria más probable de la inflación y la economía. Sino también los riesgos e incertidumbres que la rodean», concluye el comunicado.
La primera reunión de aplicación de la nueva estrategia tendrá lugar los días 23 y 24 de julio.





















































































