“Aunque existen políticas públicas que garantizan el acceso gratuito a métodos anticonceptivos en Bolivia, menos del 10% de las mujeres que acuden al sistema público elige un LARC”, informó el director en Bolivia de DKT Internacional, Carlos Morón.
El representante consideró que esto se debe a la desinformación y los estigmas que hicieron que esos métodos no sean muy populares en el país.
“Muchos aún creen falsamente que los implantes hacen daño, pueden perderse en el cuerpo o provocan infertilidad”, explicó.
Según la Encuesta de Demografía y Salud, solo el 4,2% de las mujeres bolivianas en edad fértil usa un implante anticonceptivo, mientras que más del 20% sigue confiando en métodos tradicionales como el coito interrumpido o el ritmo, que son mucho menos efectivos. Esto, a pesar de que los LARC tienen una efectividad superior al 99% y pueden proteger durante tres a 10 años, dependiendo el tipo.
Información recopilada por esta organización sin fines de lucro que se dedica al marketing social en países con altas necesidades de planificación familiar y prevención de VIH; ha detectado que entre los factores que inhiben el uso de implantes está el hecho de que algunas usuarias reportan que les han negado el implante en centros de salud por ser “muy jóvenes” o no haber tenido hijos; asimismo, en áreas rurales o alejadas, el acceso a métodos de larga duración es mucho más limitado.
No obstante, organizaciones como la OMS y UNFPA recomiendaron promover los LARC como una de las formas más seguras y convenientes de anticoncepción, sobre todo en contextos donde el acceso a servicios de salud puede ser intermitente.
Además, reducen significativamente los embarazos no planificados, lo que a su vez está vinculado con mayor autonomía femenina y menores tasas de abandono escolar en adolescentes.





















































































