No obstante, a pesar de los beneficios ampliamente conocidos por deporte, las estadísticas continúan siendo preocupantes, según organismos de salud el 31% de los adultos y el 80% de los adolescentes en el mundo no realizan suficiente actividad física.
Las mujeres adolescentes son menos activas que sus pares varones, un 85% de ellas no alcanza los niveles mínimos recomendados, frente al 78% en los jóvenes. Esta inactividad física incrementó el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, el cáncer y afecciones cardiovasculares, y se asocia con en un 20% a 30% más de riesgo de muerte en comparación con quienes sí realizan actividad física regularmente.
La OMS recomienda al menos 150 minutos de actividad moderada por semana, no solo para controlar el peso y fortalecer el cuerpo, sino para mejorar la movilidad, conservar la masa muscular, contribuir a la densidad ósea, mejorar la calidad del sueño y apoyar el sistema inmunológico.
La práctica deportiva regular también contribuye significativamente al equilibrio emocional. La profesional resaltó que la implementación de la actividad física reduce los síntomas de ansiedad y depresión, mejora la autoestima y fortalece los procesos cognitivos, contribuyendo con una mejor calidad de vida.
Asimismo, resaltó que la nutrición es una aliada clave para quienes hacen ejercicio. Una alimentación balanceada contribuye a la energía, la recuperación muscular, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el rendimiento deportivo.
Cremer enfatizó que para fomentar una salud óptima es fundamental centrarse en los elementos esenciales que contribuyen a la energía, los carbohidratos, las grasas saludables, las proteínas, las vitaminas, la hidratación y los suplementos adecuados.
Adoptar hábitos saludables no solo mejora la calidad de vida, sino que fortalece el cuerpo y la mente, preparando a las personas para vivir plenamente en todas las etapas de la vida.




















































































