Carmen Correa, CEO de ProMujer Internacional, compartió su visión sobre el papel de las microfinanzas, la inclusión financiera y los desafíos que enfrenta la región para impulsar el desarrollo económico con enfoque de género.
—¿Cómo ve el desarrollo de este foro internacional y cuáles son sus expectativas?
— Muy contenta de estar en este foro que ha organizado Cainco. Es un foro clave en este momento, en este mundo, donde estamos viendo muchos cambios, en especial en Bolivia.
El desarrollo del evento me parece fantástico, sumamente internacional con personas de todas partes del mundo. Y yo creo que Bolivia es un ejemplo, como ProMujer. ProMujer es un caso de éxito de Bolivia hacia el mundo. Nosotros nacimos en Bolivia en el año 1990.
Y desde aquí nos fuimos expandiendo. Hoy estamos presentes en 23 países. Con un modelo que realmente se desarrolló aquí.
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— ¿Cómo ha sido el recorrido de ProMujer en este tiempo?
— Ha sido ejemplo y sigue siendo ejemplo para promover la inclusión financiera, el acceso a servicios de salud, así como la educación, con foco en la mujer, en esas mujeres que son jefas de hogar, que muchas veces no tienen acceso a este tipo de servicios y que a través de una institución como ProMujer lo han logrado.
—¿Cuáles son las oportunidades y los desafíos que tiene Bolivia en la inclusión de las mujeres en microcréditos?
— Las microfinanzas son clave. Son un dinamizador de la economía; la mejor política socioeconómica que podemos tener, sobre todo para llegar a poblaciones más vulnerables, para darles esas oportunidades que están requiriendo.
—¿Cómo afectan las normativas actuales en relación a las microfinancieras?
— Muchas veces quieren tratarnos como un banco y no los somos. Tenemos metodologías únicas, por ejemplo, de banca comunal, que nos permiten llegar a mujeres, a esa población que muchas veces está accediendo por primera vez a un crédito, integrándose en el sector financiero. No hay garantías reales. Tenemos una forma diferente de dar acceso a ese crédito. Entonces, no podemos ser considerados como un banco. Y ahí es donde se requiere tener una normativa que se adapte a las instituciones financieras de desarrollo.





















































































