Daroca explicó que la estatal ha estructurado un portafolio integral de proyectos exploratorios con un potencial estimado de 11 trillones de pies cúbicos (TCF), ajustados a 3 TCF bajo criterios de riesgo, además de oportunidades en etapa preliminar (“leads”) con un potencial cercano a 7 TCF.
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Gas
“Si continuamos únicamente con el aprovechamiento de reservas probadas, enfrentaremos una declinación sostenida. Sin nuevas inversiones y sin desarrollar recursos prospectivos, el país tendrá restricciones en el abastecimiento”, alertó.
En ese contexto, enfatizó que la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos será clave para atraer capitales, ofreciendo incentivos competitivos y seguridad jurídica que permitan dinamizar la exploración en Bolivia.
Producción en descenso y proyecciones
Para la gestión 2026, YPFB proyecta una producción promedio de gas natural de 26,6 millones de metros cúbicos por día (MMmcd), en un escenario marcado por el declive natural de los campos maduros. En paralelo, la producción de líquidos se situará en torno a 21,86 mil barriles por día.
El ejecutivo indicó que la ejecución del portafolio exploratorio podría permitir una recuperación progresiva de la producción a partir de 2028 y 2029, siempre que se generen las condiciones necesarias para su implementación.
Impacto económico
En términos económicos, la renta petrolera proyectada para 2026 alcanza los 876 millones de dólares, mientras que los ingresos totales de YPFB se estiman en 5.618 millones de dólares, en un contexto marcado por cambios en la política de subvenciones y un entorno internacional más exigente.
Daroca concluyó que Bolivia aún cuenta con un importante potencial hidrocarburífero por desarrollar, pero advirtió que las decisiones que se adopten en el corto plazo serán determinantes para definir el futuro energético del país.