Autoridades de Paraguay y Argentina avanzan en la estructuración del Gasoducto Bioceánico, un proyecto estratégico orientado a atraer inversión privada y consolidar la integración energética en la región.
Durante un encuentro técnico entre representantes de Cancillería y del Ministerio de Economía argentino, ambas delegaciones analizaron marcos normativos, esquemas contractuales y acuerdos de compra de gas que permitan garantizar la viabilidad y sostenibilidad del emprendimiento. Uno de los puntos centrales es asegurar contratos de consumo a largo plazo (offtake) y precios competitivos que respalden la inversión.
El viceministro de Minas y Energía de Paraguay, Mauricio Bejarano, destacó que la prioridad del país es aprovechar el gas natural para fortalecer la generación eléctrica y preservar la estabilidad del sistema energético nacional.
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Inversión
En paralelo, Paraguay trabaja en el diseño de una regulación específica para el transporte de gas por ductos, mientras que Argentina evalúa incentivos para facilitar inversiones en infraestructura de exportación.
El desarrollo del proyecto también tiene un impacto directo en el Chaco paraguayo, donde se identifican polos de demanda en Mariscal Estigarribia y Carmelo Peralta. Según las autoridades, el acceso al gas natural permitirá no solo cubrir necesidades energéticas inmediatas, sino también impulsar la competitividad productiva y atraer nuevas inversiones, incluyendo sectores tecnológicos como centros de datos e inteligencia artificial.
Proyección regional
Los equipos técnicos analizan distintos escenarios para el gasoducto, incluyendo su posible extensión hacia Brasil. Lo que permitiría integrar un circuito energético regional de mayor escala. En ese contexto, Paraguay se perfila como un potencial nodo estratégico de tránsito y distribución de gas en el Cono Sur.
El encuentro contó con la participación de Julio Albertini y Giuliano Franco por Paraguay. Por la delegación argentina estuvieron el subsecretario de Hidrocarburos, Federico Veller. También el secretario Fernando Brun; el embajador Guillermo Nielsen; y representantes técnicos de ENARGAS y ENARSA.
Con este avance, el Gasoducto Bioceánico se posiciona como una de las iniciativas clave para fortalecer la seguridad energética. Así como dinamizar la inversión y consolidar la integración regional en el sur del continente.





















































































