Crece nuevamente la incertidumbre por el abastecimiento de carburantes en el país. En los últimos días, las filas para cargar gasolina y diésel volvieron a hacerse visibles en los departamentos del eje central. A eso se suma la renuncia de Claudia Cronenbold a la presidencia de la petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
El conflicto por este recurso no es reciente, pues data de febrero de 2023, producto de una crisis cambiaria y la falta de dólares para la importación. Bolivia pasó de ser exportador a importador de carburantes.
Desde entonces, la ciudadanía enfrentó dificultades para cargar carburantes, desde el sector productivo de Santa Cruz hasta los choferes del transporte público. Lejos de mejorar, el panorama mostró filas cada vez más largas.
Luego llegó el cambio de Gobierno en noviembre de 2025. Rodrigo Paz asumió el mando del país y una de las primeras medidas de impacto fue el levantamiento de la subvención a los carburantes.
Sin embargo, surgió otro problema: la gasolina contaminada que dañó miles de vehículos. Esto provocó que el sector transporte, en particular, instale puntos de bloqueo en demanda de que deje de circular el combustible en mal estado.
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Entretanto, surgieron conflictos y denuncias en YPFB por personal que, según el Gobierno, habría saboteado algunos procedimientos, además de otros problemas internos con contratos.
Este miércoles, Cronenbold presentó su renuncia y esto develó que la crisis de carburantes es más compleja de lo que parecía. De ese modo, varios actores políticos se pronunciaron al respecto.
El presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila, afirmó que existe un “problema serio” en el abastecimiento de combustible, debido a la importación que el país paga en dólares.
El gobernador electo de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, calificó como “dramática” la situación por las filas de diésel en el departamento. Además, advirtió que el sector productivo se encuentra seriamente afectado en plena época de cosecha.
Asimismo, alertó que la falta de combustible podría paralizar la producción y generar grandes pérdidas económicas, lo que pone en riesgo el abastecimiento.
En esa misma línea, el secretario ejecutivo de la Confederación Sindical de Chóferes de Bolivia, Lucio Gómez, aseguró que el problema en YPFB es una “olla a presión” con una difícil solución.
Por su parte, Agustín Zambrana, vicepresidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, indicó que se debe realizar una “cirugía extrema” a la estatal, ya que se encontraría “en terapia intensiva”.





















































































