Bolivia atraviesa uno de los momentos económicos más complejos de su historia reciente, marcado por recesión, inflación alta y una pérdida sostenida del poder adquisitivo. Sin embargo, la segunda vuelta electoral del 19 de octubre se convirtió en un punto de inflexión para varias variables sensibles.
Así lo sostiene Fernando Romero, presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, aunque advierte que el deterioro económico continúa, considera que desde el balotaje se produjo un “cambio rotundo” en las expectativas tanto internas como externas.
La normalización en la provisión de carburantes, el acercamiento internacional y los primeros desembolsos de financiamiento externo contribuyeron a mejorar indicadores que estaban en caída libre.
Cambios económicos
Uno de los cambios más visibles fue el descenso del dólar paralelo. El tipo de cambio llegó a tocar los Bs 15 el día del balotaje, pero retrocedió con rapidez. Actualmente, señala Romero, se aproxima a los Bs 10,48, mientras el tipo de cambio oficial cumple 11 años sin modificaciones.
El riesgo país también registró un ajuste significativo. Tras ubicarse en 1.132 puntos el 20 de octubre, cayó a 854 unidades al 13 de noviembre, una reducción del 25%. Este movimiento —que no se veía desde 2023— refleja una mejor percepción de los mercados respecto al rumbo del país, según el analista.
Los bonos soberanos siguieron la misma tendencia. Tanto el título con vencimiento en 2028 como el de 2030 subieron a una cotización de 0,88 centavos por dólar, frente a los 0,81 y 0,85 centavos que exhibían antes del balotaje.
En el caso de los carburantes, aunque los precios continúan congelados (Bs 3,72 para diésel y Bs 3,74 para gasolina), Romero destaca que el nuevo Gobierno logró reducir las filas en las estaciones de servicio, un síntoma de mayor orden en la logística de abastecimiento.
Sin embargo, en algunas regiones todavía se observan largas filas, especialmente para cargar diésel.
Para el economista, el giro político y el cambio de modelo económico después de casi dos décadas explican buena parte de esta mejora en los indicadores. Asegura que el Gobierno de Rodrigo Paz envió señales “pragmáticas y concretas”, abiertas a trabajar con el sector privado y a buscar financiamiento internacional, con la inversión extranjera como “factor clave” para la recuperación.
No obstante, Romero advierte que la estabilización recién comienza y que la salud financiera del país enfrenta todavía un “camino largo y sinuoso”, cuyo costo real aún es incierto.





















































































