Tras el reciente ataque a un convoy militar en Curahuara de Carangas, que dejó a dos instructores heridos y permitió a contrabandistas recuperar un camión incautado, el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando denunció una escalada de violencia en los operativos de interdicción fronteriza.
El viceministro del área, Luis Velásquez, calificó el hecho como una emboscada planificada, ejecutada por personas vinculadas al contrabando, quienes usaron cachorros de dinamita, piedras y objetos contundentes contra los efectivos del Comando Estratégico Operacional (CEO) que trasladaban vehículos decomisados hacia la Aduana de La Paz.
“El personal militar fue agredido brutalmente mientras cumplía su deber. Lamentablemente, dos instructores resultaron con graves heridas policontusas”, informó la autoridad.
De acuerdo con los datos que presentó el Viceministerio, en los últimos ocho años 375 efectivos militares del CEO fueron violentados. De ese total, ocho perdieron la vida.
Violencia
Sobre el ataque en Curahuara de Carangas, Velásquez destacó que los uniformados no emplearon sus armas de fuego debido a que el ataque ocurrió en una zona urbana con presencia de civiles. “Nuestros efectivos actuaron con responsabilidad. Se encontraban en una avenida principal donde había niños y mujeres, por eso evitaron responder con armamento letal”, señaló.
El viceministro advirtió que estos ataques no son hechos aislados y recordó que la semana pasada un grupo de contrabandistas recuperó camiones de ganado que habían sido comisados en la frontera. Además, denunció que en la comunidad de Sabaya, una patrulla del CEO fue hostigada e intimidada, mientras se cortó el suministro eléctrico del puesto de control.
“Si los efectivos ingresaban a la localidad, el puesto habría sido incendiado. Estas acciones buscan amedrentar al Estado y obstaculizar el trabajo de control fronterizo”, alertó.
Velásquez informó que el Gobierno fortalecerá los mecanismos de inteligencia, patrullaje y respuesta rápida, y pidió a la población no respaldar a las redes de contrabando que responden con violencia y cuyo accionar “no solo afecta a la economía del país, sino también pone en riesgo la vida de quienes defienden los intereses nacionales”.





















































































