Entre 2021 y 2025, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) destinó más del 65% de su presupuesto al área exploratoria, con el fin de encontrar recursos que permitan sustituir las importaciones de combustibles, especialmente gasolina, según el Ministerio de Hidrocarburos.
El gas natural extraído de los yacimientos suele estar asociado a hidrocarburos líquidos como los condensados, que tras su tratamiento se refinan para producir gasolina de alto octanaje.
El presidente de YPFB, Armin Dorgathen, recordó que hace más de una década se proyectaba la actual escasez de combustibles y el aumento de importaciones, por lo que la respuesta evidente era intensificar la exploración.
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Exploración
Aunque Bolivia no se define históricamente como un país petrolero, la estatal enfocó sus mayores inversiones en hallar petróleo para refinarlo y obtener diésel y gasolina.
Entre 2021 y 2024, la inversión superó los $us 1.300 millones en más de 50 proyectos, con 18 hallazgos positivos, entre ellos el pozo Mayaya Centro-X1, en La Paz, que podría generar hasta $us 6.800 millones.
Se estima que Mayaya iniciará sus operaciones a partir de 2027, con volúmenes de reserva similares al total exportado por el país a Brasil en los últimos 20 años.
Para 2025, YPFB prevé invertir $us 629 millones, de los cuales $us 507 millones estarán destinados a exploración y explotación, cuyos resultados se esperan entre 2027 y 2028.
Por este motivo, el presidente Luis Arce, a pocos meses de concluir su gestión, afirma que su “legado” es una solución estructural al problema de combustibles que atraviesa el país. De acuerdo con el Mandatario, el actual desabastecimiento se debe a la dependencia de carburantes importados.
Éstos le cuestan una gran cantidad de recursos al Estado, recursos que se encuentran limitados, según Arce, por el “boicot” en la Asamblea Legislativa, que rechaza la aprobación de créditos de financiamiento externo.
En ese sentido, el Presidente asegura que el trabo de exploración para incrementar las reservas y la implementación de biocombustibles permitirán que el país produzca hasta un 90% del combustible que demanda y solo importe un 10%, lo que permitirá un ahorro importante de recursos.





















































































