Luego de una drástica caída en los precios internacionales del carbonato del litio este año, en el mes de julio de 2025 hubo un ligero repunte que permitió que la tonelada suba y se cotice en un promedio de $us 8.540.
Sin embargo, el precio del metal todavía se encuentra bastante lejos de sus cotizaciones históricas más altas, debido a que en los últimos años la oferta de litio incrementó considerablemente y provocó una reducción en los costos en los mercados.
La situación en Bolivia es incluso más delicada, pues de acuerdo con datos procesados por este medio, con base en información del Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia exportó hasta mayo la tonelada de carbonato de litio en un promedio de $us 8.095, cifras similares a las de hace una década, cuando el país apenas se perfilaba como actor importante en el mercado de litio (ver infografía).
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Carbonato
Según los datos del INE, en 2024 Bolivia exportó 1.847 toneladas de carbonato de litio, una cifra récord en volumen, pero el precio promedio de venta se desplomó a solo $us 8.453 por tonelada, muy por debajo de los $us 59.555 que se pagaban en 2022, el pico más alto registrado.
De acuerdo con algunos portales, el costo del carbonato de litio es todavía más bajo. Según Metal.com, una página que comparte las cotizaciones de los metales más importantes en el mercado internacional, la tonelada de carbonato de litio se comercializa, en promedio, en $us 7.788, hasta el 17 de julio.
Sin embargo, el portal Trading Economics señala que el precio subió el 18 de julio e incrementó en un 2,62%, superando el costo de $us 8.500 la tonelada y mostrando la primera tendencia positiva tras meses en caída.
El precio del carbonato de litio ha tenido una evolución dramática. En 2016, la tonelada se vendía a $us 8.321, subió a $us 10.856 en 2017 y casi se duplicó en 2018, alcanzando los $us 18.581. Sin embargo, el mercado se enfrió en 2020 debido a la crisis sanitaria de ese año, a causa de la pandemia de COVID-19.
Precios
Con la reactivación de la demanda y el auge de la movilidad eléctrica, el litio volvió a ganar protagonismo: en 2021 se vendía a $us 9.758, y en 2022 se disparó a $us 59.555, gracias a una combinación de escasez, especulación y fuerte demanda. Pero desde entonces, el precio ha seguido una pendiente descendente.
Para revertir la situación, el Gobierno impulsa dos acuerdos con empresas trasnacionales, de Rusia y China, para producir carbonato de litio grado batería.
Sin embargo, los acuerdos generan debates. Yamile Cruz, ejecutiva de la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sud (Frutcas), señala que en el contrato con CBC Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) proyecta que para 2030 el precio de la tonelada de carbonato de litio repuntará nuevamente hasta $us 30.000, pero no existen garantías.
“En este momento el precio actual de carbonato de litio está a 8.000 dólares, ellos indican dentro de su proyección que de aquí a cinco años va a estar el precio a 30.000 dólares. ¿Qué nos garantiza que va a estar a 30.000 dólares? Nos quieren ver la cara”, protestó en entrevista con La Razón.
Francesco Zaratti, físico, docente e investigador, explicó que los proyectos podrían generar, en su primera fase, $us 70 millones, por lo que no se puede esperar que el litio sea una salida a la crisis, pues los ingresos son bajos.
Futuro
Por ello, el Gobierno es consciente que los precios del litio no son los mejores en este momento, incluso quizás no son rentables, pero confía en que dentro de seis años la situación se revertirá, como ocurrió entre 2021 y 2022, cuando hubo un incremento repentino de $us 40.000 en el precio de exportación de la tonelada del carbonato de litio.
El gerente legal de YLB, Pablo Nina, explicó que se prevé que el cambio en la matriz energética, que se podría consolidar en 2030, generará que nuevamente se dispare el precio del litio.
Por ello, el país ya debe tener las plantas con tecnología de extracción directa de litio (EDL) listas para entonces. Con eso en mente, los contratos con las trasnacionales deben ser aprobados a la máxima brevedad posible.
Nina aclaró que los contratos, aún no promulgados, pueden ser renegociados por el nuevo gobierno que gane las elecciones.




















































































