La producción de gas natural en el país está en franco retroceso. A la fecha, la productividad de los campos gasíferos, en su conjunto, ha caído a la mitad y no hay visos de que pueda llegar a los niveles alcanzados hace una década.
Según los datos procesados por La Razón, con base en la información que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su página web, la producción de gas natural en Bolivia alcanzó su tope en 2014, con 60,79 millones de metros cúbicos por día (MMm3d).
Más de una década después, entre enero y abril de la presente gestión, la productividad ha bajado, en promedio, a menos de la mitad, con 28,27 MMm3d.
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CONTRATOS GASÍFEROS
La producción del energético en Bolivia empezó a escalar a partir de 2000, un año después de que entrara en operaciones un gasoducto binacional para la exportación de gas natural a Brasil. La obra fue entregada en febrero de 1999 y en julio de ese año se iniciaron las exportaciones.
En octubre de 2006, Bolivia y Argentina suscribieron un acuerdo de compra venta de gas natural por 20 años, lo que permitió el aumento de la producción nacional tanto para el mercado interno como para la exportación.
No obstante, a partir de 2015, debido a la declinación de los campos gasíferos y la falta de inversiones en el sector para reponer las reservas que se estaban agotando, la extracción de gas natural ha ido menguando hasta alcanzar los 28,27 MMm3d entre enero y abril de esta gestión.
INVERSIÓN EN EXPLORACIÓN
Para remediar esta situación, el Gobierno tomó dos caminos. El primero es un fuerte impulso a la exploración con el objetivo de encontrar nuevos yacimientos de gas y petróleo, así como la investigación estratigráfica para identificar zonas con potencial hidrocarburífero. Como resultado de estas tareas de exploración, a cargo de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), se descubrió en el área No Tradicional Lliquimuni, en el Subandino Norte, departamento de La Paz, un megacampo de gas natural con una capacidad de 1,7 trillones de pies cúbicos (TCF por su sigla en inglés).
Este importante descubrimiento se realizó en el pozo Mayaya Centro-X1, en julio de 2024. La inversión alcanzó cerca de los $us 50 millones. El Gobierno espera que, a partir de 2027, tras la perforación de otros tres pozos, la producción llegue hasta los 10 MMm3d de gas y de 500 a 1.000 barriles de petróleo por día.
Según los cálculos realizados por el Ministerio de Hidrocarburos y Energías, en términos de ingresos, representan aproximadamente $us 6.800 millones en la vida total de este proyecto.
CAMBIOS A LA LEY 767
El segundo camino es la modificación de la Ley 767. Con el proyecto de ley presentado por el Gobierno, en noviembre de 2024, se busca reactivar la inversión en exploración y explotación de hidrocarburos, específicamente gas natural, mediante incentivos adicionales y la agilización de procesos. El objetivo es aumentar la producción y las reservas, atraer inversiones, tanto nacionales como extranjeras, y dinamizar la economía del país. La norma sigue estancada en la Asamblea Legislativa.
El 9 de julio, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) —que agrupa a las petroleras extranjeras que operan en el país— expresó su preocupación por la demora en la aprobación de los cambios a la citada norma.
En su comunicado, la CBHE reiteró la urgencia de aprobar los cambios a la Ley 767, Ley de Promoción para la Inversión en Exploración y Explotación Hidrocarburífera, como primer paso para frenar la acelerada declinación en la producción de gas natural y reactivar las inversiones en el sector energético nacional.
La entidad alertó que la producción de gas en Bolivia cae a un ritmo del 10% anual y que, en dos o tres años, toda la oferta tendría que destinarse al consumo interno, afectando directamente los ingresos por exportaciones y la sostenibilidad del sector.
En noviembre de 2024, el Gobierno presentó un proyecto de ley de modificación de la Ley 767, consensuado con las compañías petroleras privadas, para fortalecer la reactivación del sector de hidrocarburos, generando las condiciones necesarias para captar inversiones en el corto plazo.
INCENTIVOS PETROLEROS
El proyecto en debate, identificado como Ley 001/2024-2025, propone incentivos para que las empresas productoras prioricen el mercado interno. Estos estímulos no afectarían el precio final al consumidor, ya que utilizarían recursos del Fondo de Promoción a la Inversión en Exploración y Explotación Hidrocarburífera (FPIEEH), aclaró la CBHE. “Es prioritario viabilizar nuevos proyectos de exploración y desarrollo para aumentar reservas y producción. Sin ello, Bolivia seguirá perdiendo competitividad y atractivo para la inversión”.
El proyecto de ley ya fue aprobado por el Comité de Hidrocarburos de la Cámara de Diputados y actualmente se encuentra en la Comisión de Economía Plural. Tras su aprobación, deberá ser tratado por el pleno de la Cámara Baja y seguir el trámite legislativo en el Senado.
La CBHE advirtió que, además de la caída productiva, el marco legal actual no ofrece condiciones competitivas ni seguridad jurídica para atraer capitales. Mientras el consumo interno supera los 15 MMm3d, el excedente exportable se ha reducido significativamente.





















































































