La ciudad de Bermejo, en Tarija, recibió el fin de semana una avalancha de ciudadanos argentinos que hicieron largas filas para cruzar la frontera para realizar compras masivas.
Según diarios argentinos, la escena en el puerto de chalanas, punto neurálgico de este cruce fronterizo, fue de largas filas de ciudadanos aguardaban bajo el sol para abordar las embarcaciones que surcan el río Bermejo, en una dinámica que se repitió sin pausa durante los días feriados.
Cada chalana tiene una capacidad aproximada para transportar ocho personas. Para cruzar desde Argentina a Bolivia, el costo del pasaje es de 3.000 pesos argentinos, que equivale a Bs 18 aproximadamente, según el diario Agenda de Salta. En el viaje de regreso, desde el lado boliviano, el costo es menor: solo 1.000 pesos argentinos, incluyendo la mercadería adquirida.
Esta disparidad, sumada a los precios más accesibles en Bolivia, impulsó el flujo constante de compradores, consolidando a este cruce como un eje comercial clave para la zona.
Los medios argentinos alertan que, en el puerto de chalanas, que retomó sus operaciones con normalidad tras varios días de suspensión, siguen operando en un contexto de fragilidad.
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Argentina
“Los días previos al feriado estuvieron marcados por interrupciones en el servicio debido a conflictos regulatorios y desacuerdos entre las cooperativas que gestionan las embarcaciones, un problema recurrente que expone la informalidad y la falta de acuerdos bilaterales claros entre ambos países”, reportó las Agenda de Salta.
Los días previos a este fin de semana largo estuvieron marcados por la suspensión del crucial servicio de chalanas debido a problemas de regulación y acuerdos entre las cooperativas que operan la actividad. Si bien el servicio se restableció, la situación de fondo en cuanto a la informalidad y la seguridad sigue siendo un tema recurrente que requiere atención.
Desde el año pasado se alertó del arribo de argentinos a Bolivia para adquirir fideo, arroz, aceite, papel higiénico y otros productos aprovechando el tipo de cambio.
Los precios bajos de los productos bolivianos llaman la atención a los argentinos.





















































































