La importación de diésel y gasolina en la última década se ha más que duplicado, al haber pasado de $us 1.257,2 millones en 2015 a $us 2.680,9 millones en la gestión pasada. Este crecimiento, de un 113%, refleja la caída en la producción de petróleo.
De acuerdo con los datos procesados por La Razón a partir de la información publicada en la base de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante este período se erogó la friolera suma de $us 16.155,2 millones para la compra de ambos combustibles.
Haciendo un análisis por año, en 2022 se marcó un récord histórico con compras por un valor de $us 2.999 millones. Para 2023 las importaciones bajaron a $us 2.848 y, el año pasado, sumaron $us 2.681 millones, siempre de acuerdo con los datos del INE. (Ver infografía).
De los $us 16.155,2 millones erogados entre 2015 y 2024, el 69% se destinó para la compra de diésel oíl y el restante 31% para la adquisición de gasolina. El incremento de las importaciones se debe a una menor producción de petróleo y condensado en el país.
Según datos de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la producción empezó a declinar desde 2015. Ese año se produjeron 17,9 millones de barriles de petróleo y condensado. Y para 2024 esos volúmenes habían caído hasta los 7,5 millones de barriles.
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DIVISAS
Adicional al problema de la caída en la producción de petróleo y crudo, YPFB tropieza desde 2023 con otro inconveniente: la baja disponibilidad de divisas para importar carburantes.
En ese marco, el Gobierno afirma que el origen y causa de la falta de dólares y combustible en Bolivia es el descuido de la nacionalización de los hidrocarburos de 2006 con la falta de inversión en exploración, lo que llevó a la caída en la producción de combustibles y la dependencia de las importaciones.
Además de este factor, añade, hay otros como el incremento del volumen de importación de combustibles, el aumento del precio internacional de los combustibles, el sabotaje y bloqueo en la Asamblea Legislativa al no aprobar créditos por más de $us 1.800 millones y la inflación mundial.
En junio del año pasado, el presidente Luis Arce Catacora reveló que el 56% de gasolina y el 85% de diésel que consume Bolivia es importado, ante la falta de proyectos de exploración que no encararon gobiernos anteriores.
“Como no se tomó una política de hidrocarburos (…), por supuesto de quien estaba a cargo del gobierno en ese momento; cuando se estaba dando la reversión, la tendencia a incrementar, incentivar la exploración en campos petroleros, no se la hizo en la medida que era necesario hacer. Por eso, hoy por hoy, el 86% de diésel es importado y el 56% de la gasolina es importada”, subrayó.
El mandatario explicó que el consumo de diésel y gasolina fue subiendo y la producción nacional fue disminuyendo; antes, solo se importaba el 22% de gasolina, en 2014, vale decir que el 78% del consumo en el país provenía de una producción interna. Ahora, se importa el 56% de la gasolina y solo se produce el 44%.
Dijo que la situación más crítica se dio con el diésel que, al año 2015, era del 50% de importación y el otro 50% de producción nacional por los niveles de gas que se tenían en ese momento. Con la caída de la producción de gas por el agotamiento de campos, hoy Bolivia importa el 86% de diésel y solo produce el 14%.
PROYECTOS
“No había política hidrocarburífera, el problema estaba ahí; hemos visto desde 2016 que caía la producción y no se tomaron acciones en materia. Cuando nosotros hemos entrado, estamos haciendo lo correcto, ya tenemos 28 proyectos, seis empezamos en 2021”, explicó el Jefe de Estado.
Ante esta situación, el presidente Arce aseguró que su gobierno encaró una serie de medidas para garantizar el abastecimiento de los hidrocarburos, entre ellos también el gas licuado de petróleo (GLP), por lo que no debe haber especulación sobre el tema.
“Hemos visto la iniciativa, en varias ciudades como en Santa Cruz, que YPFB ha tenido que salir a vender las garrafas en las estaciones de servicio para bajar la especulación de que no hay gas en nuestro país. Lo último que puede pasar en nuestro país es que no haya gas”, enfatizó.
Actualmente, el Ministerio de Hidrocarburos y Energías, en coordinación con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) la Agencia Nacional de Hidrocarburos, el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando y otras instancias, lleva adelante políticas conducentes a solucionar esta problemática en el sector.
POLÍTICAS
Se trabaja, por ejemplo, en proyectos de exploración de campos que para aumentar la oferta, además de los operativos que se realizan para evitar su desvío al contrabando, que genera sobredemanda. “Gran parte de esa sobredemanda, que ustedes ven en las gasolineras, se debe fundamentalmente al desvío de hidrocarburos líquidos; por eso estamos actuando y estamos tomando acciones, no ahora, esto viene desde 2021, porque tomamos las riendas y actuamos como Gobierno nacional para defender la economía y el bolsillo de las y los bolivianos”, aseguró entonces el presidente Arce.
Dijo que se están edificando plantas para la producción de biodiesel a partir de aceites, que ingresarán en funcionamiento y que permitirán a Bolivia hacerse autosostenible en la producción de diésel.
SUBVENCIÓN
Además del dinero que eroga el Estado boliviano para la importación de combustibles, otra cuantiosa suma se destina anualmente para subvencionar los precios en el mercado interno. Y si a eso se añade que buena parte de los carburantes subvencionados salen del país vía contrabando, la situación se torna aún más crítica.
El Gobierno reveló en agosto de 2024 que gasta $us 2.000 millones al año para la subvención de la gasolina y el diésel. Y, de este monto, Bolivia pierde aproximadamente $us 600 millones debido al contrabando de combustibles que salen fuera de las fronteras.
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El país enfrenta problemas con el subsidio desde hace más de dos décadas. Hace 15 años, la subvención era de $us 200 millones, pero para 2023 ascendió a alrededor de $us 2.000 millones, y la proyección para 2024 era de un monto similar.
De acuerdo con un reporte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), al 21 de mayo de este año, se incautaron 1,2 millones de litros de combustibles que eran desviados al contrabando o a actividades ilegales.
El viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Adams Hurtado, informó que en la lucha contra el desvío de carburantes se realizaron más de 5.700 operativos en todo el país.
Hurtado destacó un operativo realizado a fines de mayo en la urbanización 18 de Diciembre de la ciudad de El Alto donde se interceptaron seis cisternas que cargaban un volumen equivalente a más de 100.000 litros de diésel.
REVENTA
Remarcó que, en dos meses, esas cisternas transportaron 3,6 millones de litros de combustible, generando alrededor de Bs 40 millones en precio de reventa, según estimaciones preliminares.
“En estos últimos dos meses estas cisternas transportaron 3,6 millones de litros y; si eso se multiplica por 3,72 (precio del diésel), son Bs 14 millones. Con la reventa a Bs 15 el litro, se convierte en alrededor de Bs 40 millones”.
“Es un negocio de grandes utilidades con recursos del Tesoro General del Estado, con el esfuerzo que hacemos todos los bolivianos para comprar este combustible. Hay que seguir luchando contra el contrabando para evitar que los delincuentes desvíen los combustibles hacia actividades ilegales”, sostuvo el Viceministro.





















































































