La tensión se agudiza. La Paz inició este lunes con una reducción del transporte público, largas filas en estaciones del teleférico y cientos de personas que buscaron alternativas para llegar a sus fuentes laborales en medio de la crisis por los bloqueos y la escasez de combustibles.
Desde primeras horas de la mañana, gran parte de la población paceña quedó varada en distintos puntos de la ciudad debido a la ausencia de minibuses y micros. En varias zonas, ciudadanos optaron por caminar largas distancias ante la imposibilidad de encontrar movilidades de servicio público.
Las estaciones de Mi Teleférico concentraron la mayor afluencia de pasajeros. La línea Verde registró extensas filas y aglomeraciones, ya que el sistema por cable se convirtió en uno de los pocos medios de transporte que mantiene operaciones regulares en medio del conflicto. Días atrás, la empresa estatal suspendió temporalmente algunas líneas por razones de seguridad a causa de las protestas y hechos de violencia registrados en La Paz y El Alto.
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La situación también se agravó en los surtidores. En diferentes estaciones de servicio se observaron filas de vehículos que ocuparon varias cuadras mientras conductores intentaban conseguir gasolina y diésel. El desabastecimiento se profundizó luego del fracaso del “corredor humanitario con banderas blancas” impulsado el fin de semana por el Gobierno para habilitar el ingreso de alimentos y combustibles hacia La Paz y El Alto.
El operativo, ejecutado con apoyo policial y militar, no logró consolidarse después de enfrentamientos y nuevos bloqueos instalados en sectores estratégicos como Senkata, Ventilla y Copata. Horas después del repliegue oficial, los puntos de bloqueo reaparecieron y frenaron nuevamente el ingreso de cisternas y productos básicos.
La crisis de combustibles ya afecta de manera directa al transporte urbano y al abastecimiento de la sede de gobierno. YPFB advirtió semanas atrás que los bloqueos dificultan el paso de cisternas hacia la planta de Senkata, situación que redujo el flujo regular de gasolina y diésel para La Paz y El Alto.
En medio de la emergencia, sectores del transporte y organizaciones civiles exigieron al Gobierno una solución inmediata para restablecer la circulación y evitar un mayor colapso económico y social en el departamento paceño.





















































































