Reservar un vuelo, descubrir destinos ocultos o tener un itinerario ajustado al clima en tiempo real. Todo esto es posible gracias a la inteligencia artificial (IA), que está transformando cada etapa del viaje. Pero este avance también plantea una duda crucial: ¿es la IA una aliada que empodera al viajero o una fuerza silenciosa que moldea nuestras decisiones sin que lo notemos?
Fahd Hamidaddin, CEO de la Autoridad Saudí de Turismo y presidente de la cumbre TOURISE, afirma que la IA puede ser ambas cosas. “La IA debe ser una brújula, no una jaula. El viajero siempre debe tener la última palabra”, señaló en una reciente entrevista.
Reels que inspiran, algoritmos que reservan
Plataformas como Instagram Reels ya no solo muestran lugares bonitos. Usan algoritmos para sugerir destinos personalizados, alejados de las rutas tradicionales, impulsando un turismo más distribuido. A eso se suma la llegada de los llamados «agentes IA»: sistemas que no solo recomiendan, sino que actúan en nombre del usuario.
Estos agentes pueden reprogramar vuelos por condiciones meteorológicas, modificar reservas o crear planes nuevos en segundos. Para Hamidaddin, esto representa el futuro del «viaje sin fricciones».
El reto: personalización sin manipulación
La IA ofrece experiencias adaptadas a gustos, presupuesto y hasta estados de ánimo. Pero también puede limitar opciones sin que el viajero se percate, guiándolo hacia rutas algoríticamente óptimas pero culturalmente previsibles.
Por eso, en TOURISE se discutirán estándares globales: transparencia algorítmica, explicación de decisiones y control sobre los datos. «La confianza es el nuevo combustible del turismo digital», sentenció Hamidaddin.
Impacto cultural y crecimiento económico
En Arabia Saudita, la IA ya impulsa el descubrimiento de lugares históricos como Al-Ula, y apoya a pequeños negocios turísticos. Además de mejorar la logística, la tecnología está ayudando a conectar culturas, eliminar barreras idiomáticas y fomentar un turismo inclusivo.
Se espera que la IA contribuya con 135.000 millones de dólares al PIB saudí para 2030, pero su verdadero potencial está en los «vínculos entre personas», según el ejecutivo.
Innovar sin perder el rumbo
El mensaje de TOURISE es claro: la IA puede enriquecer la experiencia turística, pero necesita ética, transparencia y regulación. «No se trata de perseguir cada herramienta brillante, sino de alinear la innovación con los valores humanos», afirmó Hamidaddin.
Con herramientas como «Spirit of Saudi», la IA ya está ayudando a planear viajes personalizados. El siguiente paso será acompañarnos durante el viaje, ocupándose de la logística mientras nos enfocamos en descubrir y conectar.





















































































