El presidente Rodrigo Paz aseguró este lunes que Bolivia atraviesa “un parto doloroso pero necesario” para construir nuevas instituciones y dejar atrás un modelo político concentrado en un solo partido.
Durante su discurso por los 217 años del Primer Grito Libertario de América Latina, desde la Casa de la Libertad en Sucre, el mandatario urgió la necesidad de reformar el Órgano Ejecutivo y avanzar hacia una nueva etapa política basada en el diálogo y la pluralidad.
Paz hizo referencia al modelo instaurado los últimos 20 años por los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS).
“No podemos dejar de pensar si no reformamos el Ejecutivo”, afirmó Paz.
Señaló que el país vive un “momento único” por autoridades electas que representan distintas corrientes políticas y regiones del país.
El jefe de Estado aseguró que Bolivia se encamina “irreversiblemente hacia el federalismo” y planteó la necesidad de reunir a los nueve departamentos para coordinar “un nuevo destino” nacional.
“No quiero imponer nada, pero me voy a encargar de que ningún departamento se imponga sobre otro”, señaló.
Paz también reconoció errores durante sus primeros meses de gestión y admitió que el Gobierno no logró comprender plenamente algunas demandas sociales, especialmente en La Paz y El Alto. “Nos faltó espacio para entender e incluir esa diferencia en parte del Estado”.
El mandatario rechazó versiones sobre privatizaciones y eliminación de derechos ciudadanos. Aseguró que su administración no quitará tierras ni impulsará normas que limiten la protesta social.
“Cuando dicen que habrá leyes que coarten los derechos para poder expresarse, eso no es verdad”, afirmó.
El Presidente exhortó a los sectores movilizados a priorizar el diálogo antes de asumir medidas de presión. “El que quiera bloquear, antes de bloquear dialogue”.
Paz llamó a respaldar a la Policía y las Fuerzas Armadas y afirmó que su administración será “un gobierno del diálogo”.
El país vive un momento difícil debido a varios puntos de bloqueos que paralizan el apartado productivo. La Paz, particularmente, sufre de un profundo desabastecimiento de alimento y carburantes hace 25 días.





















































































