La Asociación Nacional de Avicultores de Bolivia (ANA) declaró estado de alta preocupación por el impacto que los bloqueos y protestas generan sobre la producción avícola nacional y alertó sobre posibles problemas de desabastecimiento y encarecimiento del pollo y el huevo en las próximas semanas.
El presidente de ANA, Omar Castro, indicó que el sector acumula pérdidas de Bs 300 millones en los 21 días de movilizaciones y argumentó que pone en riesgo la logística de suministro del alimento en la zona occidental del país, lo agrava la situación en las granjas.
La Asociación Nacional de Avicultores (ANA) y la Asociación de Avicultores de Santa Cruz (ADA) lanzaron este miércoles una advertencia contundente: si los bloqueos no se levantan de forma inmediata, Bolivia enfrentará en las próximas semanas una escasez de pollo y huevo con precios fuera del alcance de la población. El daño, advirtieron, ya está hecho y su recuperación será lenta y costosa.
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Desabastecimiento
Omar Castro, presidente de la ANA, y Enzo Landívar, presidente de la ADA, ofrecieron una conferencia de prensa tras reunirse con las asociaciones departamentales del país para hacer un balance de tres semanas de parálisis productiva.
El diagnóstico que presentaron es alarmante. Los bloqueos están generando una caída abrupta en el precio que se paga al productor por el pollo, situándolo muy por debajo del costo de producción, lo que implica pérdidas directas en cada kilo comercializado. Al mismo tiempo, la imposibilidad de trasladar la producción desde Santa Cruz y Cochabamba hacia La Paz y El Alto ya disparó los precios en esas ciudades, reflejando la escasez que genera el corte de rutas.
Un indicador concreto grafica la magnitud del problema: la reposición de pollito bebé en las granjas cayó en cerca de 400.000 unidades semanales, una reducción del 7% que, según proyecciones del sector, podría agravarse si los bloqueos se mantienen.
El ciclo productivo, roto
Los avicultores explicaron que su actividad opera bajo ciclos estrictos de entre seis y ocho semanas. La imposibilidad de comercializar el producto en tiempo y peso obliga a los productores a retener las aves en granja más allá de lo planificado o a adelantar su salida en condiciones desfavorables. Ambos escenarios alteran irreversiblemente el ciclo de producción y generan desfases que se traducirán en desabastecimiento e irregularidades en los precios en las próximas semanas, incluso después de que los bloqueos se levanten.
«Estas consecuencias se proyectarán en el mediano plazo y la recuperación del sector será lenta y costosa», advirtieron los dirigentes, dejando en claro que el daño no termina el día que se abran las rutas.
Los puentes aéreos no son la solución
Castro y Landívar fueron explícitos al descartar los puentes aéreos y corredores humanitarios como respuesta suficiente a la crisis. Según señalaron, estas medidas no satisfacen la demanda de la población ni alivian el sobrestock de pollo que se acumula en Santa Cruz y Cochabamba sin poder ser distribuido.
El sector identificó dos tipos de responsables: por acción, quienes planificaron y ejecutan los bloqueos; por inacción, un gobierno que, a su juicio, no ha actuado con la firmeza que la situación exige. «No podemos esperar un día más, necesitamos un gobierno con determinación y sin tibiezas», afirmó Castro.
Las exigencias
El sector avícola presentó un pliego de exigencias concretas al gobierno nacional: la apertura inmediata de las rutas bloqueadas, ya sea mediante una salida política o por los mecanismos legales que faculta la Constitución Política del Estado; el procesamiento penal de los autores intelectuales y materiales de los bloqueos por atentar contra la producción nacional y la seguridad alimentaria; la adopción de medidas de emergencia económica para mitigar las pérdidas ya ocasionadas; y que los temas estructurales del sector productivo no sean postergados por la coyuntura política.
El mensaje final de los dirigentes fue directo: «Señor presidente, el tiempo corre en contra del avicultor y en contra de la población. Pedimos soluciones, no promesas. Esperamos acción, no espera.»





















































































