El exministro de Defensa Fernando López Julio pidió este martes al presidente Rodrigo Paz identificar “correctamente al enemigo” detrás de las movilizaciones.
Aseguró que los líderes de las protestas forman parte de organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas.
A través de una publicación en redes sociales, López sostuvo que las protestas y bloqueos en La Paz y El Alto buscan desestabilizar al Gobierno y generar caos en el país.
Fernando López
“Los líderes que están detrás de estos movimientos acosando, destruyendo, haciendo pasar hambre y sembrando muertes en La Paz y El Alto son parte de organizaciones criminales con intereses ligados al narcotráfico, trata de personas y contrabando de armas”, afirmó.
El exministro aseguró que los dirigentes movilizados “no tienen un ápice de interés en Bolivia” y pidió al Gobierno asumir medidas más severas frente a la conflictividad social.
“Todos estos sediciosos deben ser catalogados como miembros de una organización subversiva y las fuerzas de seguridad deben actuar conforme a los manuales para esas instancias”, señaló.
Conflcito
López también sostuvo que las movilizaciones no solo buscan provocar la caída del gobierno del presidente Rodrigo Paz, sino instaurar un supuesto “narcogobierno”.
“Todas las acciones de este movimiento subversivo no solo apuntan a derrocarlo sino a instaurar un narcogobierno”, afirmó.
En su publicación, el exministro vinculó además estas acciones con intereses internacionales y mencionó supuestos nexos con el “islamocomunismo iraní”, aunque no presentó pruebas sobre esas acusaciones.
Asimismo, exhortó al mandatario a solicitar apoyo internacional y fortalecer alianzas con gobiernos y organismos democráticos.
Rodrigo Paz
“Señor Presidente, pida ayuda a países amigos, active a la comunidad libre y democrática, ejerza el poder como corresponde”, escribió.
Las declaraciones de López se producen en medio de la escalada de protestas, bloqueos y enfrentamientos registrados en La Paz y otras regiones del país, que dejaron heridos, daños a instituciones públicas y privadas, además de problemas de abastecimiento.
En los últimos días, el Gobierno denunció intentos de desestabilización y vinculó parte de las movilizaciones violentas con sectores afines al expresidente Evo Morales y organizaciones criminales.
La administración de Rodrigo Paz reforzó los operativos de seguridad y mantiene abiertas las gestiones internacionales ante organismos como la OEA, la CIDH y Naciones Unidas para exponer la situación que atraviesa Bolivia.
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