Después de 28 días de caminata en lluvias y temperaturas bajas, la marcha campesina arribó a la ciudad de La Paz desde el norte amazónico del país. La movilización, que partió desde regiones de Pando y Beni, ingresó a las puertas de la sede de Gobierno con la demanda central de abrogar la Ley 1720.
A paso lento iniciaron su caminata rumbo al centro paceño, donde varias personas los recibieron con aplausos y ánimos.
“Hay que ser solidarios (porque) la lucha es una sola. Sí o sí tenemos que sumarnos”, dijo un marchista que se sumó en Caranavi.
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El senador del Partido Demócrata Cristiano por Beni Humberto Suárez llegó hasta la zona de Chuquiaguillo para alcanzar la marcha y aseguró que la Ley 1720 es inconstitucional. «Presidente, escuche al pueblo. Está a tiempo», dijo Suárez.
La columna de marchistas avanzó durante más de tres semanas en condiciones adversas, con largas jornadas, cambios de clima y el impacto de la altitud. El trayecto dejó a varios participantes con problemas de salud, lo cual evidenció el desgaste físico acumulado durante la caminata.
Los movilizados llegaron hasta el sector de Urujara, punto previo al ingreso al centro paceño, donde organizaron su ingreso y definieron nuevas medidas de presión. Dirigentes del movimiento advirtieron que otorgarán un plazo al Gobierno para atender su principal demanda.
El pedido central se enfoca en la anulación de la Ley 1720, una normativa que, según los sectores movilizados, pone en riesgo la seguridad de la tenencia de tierras al permitir cambios en la clasificación de la propiedad agraria.
En el trayecto, el Gobierno intentó frenar la marcha en varias ocasiones con diálogos para explicar el contenido del decreto e incluso llegó a suscribir un acuerdo con uno de los sectores de los marchistas. Sin embargo, el resto se mantuvo firme en la movilización.
Además, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo 5613, que establece lineamientos operativos “para la dotación y titulación de tierras en la región amazónica, con prioridad en los departamentos de Pando y Beni” en otro intento por frenar la movilización. Empero, el grueso de la marcha, demanda la abrogación de la ley 1720.
La marcha fue recibida por varias personas, entre ellos dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB). Mucha gente les entregó alimentos y abrigo.
La llegada de la marcha marca un punto importante en el conflicto por la norma agraria.





















































































