En la cuenca del río en la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, en el departamento de Pando, más de 2.500 crías de peta de agua dulce fueron liberadas para ayudar a su repoblamiento y conservación.
La iniciativa, respaldada por la carrera de Biología de la Universidad Amazónica de Pando y con apoyo estratégico de fundaciones y oenegés, va mucho más allá de la simple recolección de huevos y liberación de tortugas. Incluye varios componentes clave, explicó Rolando Toyama, técnico de monitoreo de la reserva, señala un reportaje de la Red Ambiental de Información (RAI).
Para ello, se trabajó en dos componentes. El primero es el monitoreo, que consiste en el seguimiento continuo de la especie. En ese marco, este año se recorrieron 283,3 kilómetros del río Manuripi, registrando alrededor de 589 individuos: 292 juveniles, 195 adultos y 102 crías. Estos datos permiten establecer tendencias poblacionales.
El segundo componente es el ambiental. Guardaparques recorren las comunidades ribereñas para sensibilizar a la población sobre la importancia de conservar una especie visiblemente disminuida.
En septiembre de 2025, el equipo de protección, junto a estudiantes de la Universidad Amazónica de Pando, conformó dos comisiones. Una desde San Silvestre río arriba y otra hacia Lago Bai.
RECOLECCIÓN
La recolección de huevos en playas naturales se realizó utilizando maples y cajas de isopor, para trasladarlos minimizando el impacto. Posteriormente, los huevos fueron llevados a una playa artificial construida en el puesto de control San Silvestre, que permanece resguardada las 24 horas.
“El proceso de eclosión se controla cuidadosamente. Otro punto de trabajo está en Pozón, ubicado a 12 horas río abajo en motor fuera de borda, donde estudiantes navegaron día y noche para recolectar huevos. Se realizan operativos en la madrugada para sorprender a quienes incurren en actividades ilícitas”, detalla Toyama.
El periodo de incubación varía entre 74 y 78 días. Aunque la meta era recolectar 3.000 huevos, se alcanzaron 2.749. “La presión sobre la especie dificulta cumplir los objetivos”, sostuvo el técnico.
De ese total, 2.526 lograron eclosionar, lo que representa un 92% de éxito. Sin embargo, los especialistas advierten que la especie es altamente sensible: el sexo de las crías depende de la temperatura durante la incubación. “Se requieren más estudios sobre los efectos del cambio climático en esta especie”, añadió.
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La reserva abarca 747.000 hectáreas de bosque amazónico en buen estado de conservación. En su interior habitan 10 comunidades campesinas y existen 39 predios individuales. Apenas cinco guardaparques vigilan la reserva.




















































































