El país avanza hacia una política exterior firme, soberana y estratégica, en un contexto internacional caracterizado por la creciente competencia global por el control de minerales críticos, así informó este sábado la Cancillería.
Los minerales críticos están considerados hoy como fundamentales para el desarrollo tecnológico, energético y económico.
Durante su intervención en el Antalya Diplomacy Forum, el canciller Fernando Aramayo, indicó que el sistema internacional atraviesa una transformación estructural, en la que la globalización tradicional está dando paso a una dinámica marcada por la competencia entre potencias, la fragmentación de mercados y la reconfiguración de las cadenas globales de valor.
En ese escenario, la autoridad enfatizó que los minerales críticos dejaron de ser simples insumos industriales para convertirse en factores determinantes del poder global.
“Hoy, la capacidad de un país no se mide solo por los recursos que posee, sino por su capacidad de procesarlos, industrializarlos e insertarlos en cadenas de valor avanzadas”, recalcó.
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Minerales críticos
El canciller advirtió que la alta concentración del procesamiento de estos recursos en un número reducido de países genera dependencias estructurales que condicionan la economía global y redefinen las relaciones internacionales. Frente a este panorama, destacó que Bolivia enfrenta una oportunidad estratégica, particularmente en torno al litio, uno de los recursos más demandados en el marco de la transición energética.
No obstante, subrayó que el principal desafío es evitar la repetición de modelos extractivos del pasado. En esa línea, explicó que la estrategia boliviana se sustenta en cuatro pilares: industrialización, transferencia tecnológica, diversificación de socios y soberanía sobre los recursos naturales.
Asimismo, destacó que la política exterior del país está orientada a construir alianzas estratégicas que permitan una inserción competitiva en las nuevas cadenas globales de valor. Sin renunciar al control de los recursos ni a un modelo de desarrollo sostenible.
“El escenario internacional está cambiando, y Bolivia no puede limitarse a ser un proveedor de materias primas. Debe posicionarse como un actor estratégico con capacidad de decisión en la economía global”, sostuvo.
Según la cancillería, la intervención de Aramayo posiciona a Bolivia dentro del debate internacional sobre los minerales críticos. Reafirmó una visión de desarrollo de largo plazo que articula política exterior. Así como soberanía económica e industrialización frente a los desafíos de la nueva geopolítica global.





















































































