La noche del pasado viernes, el Teatro Kúu de Calacoto fue escenario de un acontecimiento musical inolvidable en la ciudad de La Paz. Ladies & Jazz, producción de Bolivia FestiJazz, presentó una propuesta que combinó el talento de siete destacadas vocalistas con la potencia y precisión de la Big Band Bolivia. El director, Walter Gómez, calificó el evento como «un episodio nuevo para la ciudad».
Con un repertorio cuidadosamente seleccionado de 30 obras clásicas del jazz, desde «A Nightingale Sang in Berkeley Square» hasta «Work Song», el concierto representó un desafío técnico y artístico de considerable magnitud. «Son 30 temas que se han estrenado prácticamente. Son arreglos tradicionales, arreglos originales que tienen su larga data, pero que un elenco mayor puede responder», explicó Gómez en entrevista exclusiva con Escape, de La Razón.
Un proyecto que celebra la excelencia musical
«Realmente estamos satisfechos por la calidad con la cual se ha podido desarrollar todo el encuentro», afirmó Gómez, destacando la complejidad técnica que implicó la producción. «La Big Band es la sinfónica de la música moderna, y había muchos de los arreglos de alta complejidad. Entonces ha sido todo un proceso de ensayo, de trabajo, de compromiso».
La Big Band Bolivia, bajo la dirección musical del maestro saxofonista Juan Pereira, ha sido durante 27 años no solo una agrupación musical, sino una institución formativa. Fundada en el año 2000 en el Club de Jazz Thelonious, inició como Big Band Juvenil y se ha convertido en un semillero de talento que ha visto pasar por sus filas a más de 300 músicos que hoy se desempeñan profesionalmente dentro y fuera del país.
Lo que hace particularmente notable este logro es la juventud de muchos de sus integrantes actuales. «Muchos de los integrantes de la Big Band son jóvenes, algunos aún están en colegio», aseveró Gómez. Añadió que «realmente es una satisfacción para nosotros ver cómo esta nueva generación de músicos ha respondido a la altura que merece este compromiso».

Siete voces femeninas impecables
El concierto reunió a un selecto grupo de cantantes cuya versatilidad y profesionalismo fueron determinantes para el éxito de la velada. Andrea Camacho, docente certificada de Técnica Vocal Moderna y vocalista principal de la banda Rubik; Carla Casanovas Escobari, con maestría en Vocal Jazz Performance gracias a una beca Fulbright; Mariela Jordán, cantante multifacética con amplia trayectoria en musicales y actualmente parte de Silencio Cromático; y Valeria Moeller, artista boliviano-alemana con experiencia en escenarios de San Francisco y México, fueron algunas de las protagonistas de la noche.
Completaron el elenco las solistas de la Big Band de la Universidad Nuestra Señora de La Paz: Stefany Martin, Lezly Martinez y Andrea Tapia, demostrando que el talento joven también tiene un lugar destacado en la escena del jazz paceño.
«Cuando se hizo la selección, cuando se tomó la decisión de invitarlas a las siete, realmente se evaluó y se tomó en cuenta la calidad y expectativa que tenían», explicó Gómez. Sin embargo, el director también subrayó la diferencia entre tener talento y saber responder a una propuesta exigente. «Una cosa es que tengas calidad y otra cosa es cómo puedes responder a una propuesta. Estamos totalmente satisfechos porque las siete fueron impecables».
El resultado fue una noche que el público disfrutó plenamente. «Realmente ha sido una noche muy memorable, porque la gente ha disfrutado de la propuesta musical», dijo Gómez.

Génesis de un proyecto necesario
La idea de Ladies & Jazz surgió de conversaciones entre Walter Gómez y Juan Pereira, desarrolladas a lo largo del año pasado. La Big Band Bolivia ya había explorado diversos géneros en versiones anteriores: Latin Jazz, Bossa Nova, Mambo, además de tributos a Sinatra y medleys de clásicos.
«Había un vacío, había una deuda que se tenía como proyecto cultural de generar un espacio para mujeres», explicó Gómez sobre la motivación detrás del concierto. El concepto inicial giraba en torno a «las divas del jazz», pero finalmente el director optó por un nombre que consideró más acertado: Ladies & Jazz.
Esta iniciativa no solo representa un homenaje al talento femenino, sino también «una forma de desafío para que los jóvenes puedan interpretar y desarrollar arreglos que tienen una complejidad alta», agregó el gestor cultural.

Desafíos y proyección futura
El director también destacó el potencial de largo plazo del proyecto. «La Big Band tiene la capacidad de poder contar con una infinidad de arreglos. Debe tener por lo menos unos 400 temas fácilmente. Ahora se han escogido 30, entonces tenemos para largas versiones». Esto significa que futuras ediciones de Ladies & Jazz podrán contar con repertorios completamente diferentes y nuevas invitadas, ya que «hay muchas cantantes que han quedado en el listado y no se ha podido concretar».
Además, Gómez aprovechó para anunciar el regreso del festival insignia de la organización: «el próximo año vamos a tener nuevamente el FestiJazz, del 7 al 8 de septiembre», confirmó, explicando que buscan demostrar al Estado que se trata de «un proyecto por el cual vale la pena apostar». Ya han asegurado el apoyo de la cooperación internacional para la presencia de al menos cuatro agrupaciones, con el objetivo de llegar a seis para la versión 2026 del festival, «la mayor festividad de jazz que ha tenido el país en las últimas cuatro décadas».
Ladies & Jazz ha demostrado que en Bolivia existe el talento, la dedicación y el público para propuestas musicales de alto nivel. Como bien resumió Walter Gómez, «la música no se trata únicamente de tocar, sino de interpretarla y de sentirla». Y esa fue, precisamente, la experiencia que vivió el público del Teatro Kúu en una noche que marca un hito en la escena jazzística paceña.




















































































