ESCENA 1. Septiembre de 2024. Los cielos del país están llenos de humo. Millones de hectáreas de bosque se queman. Se alistan bomberos voluntarios, llegan donaciones provenientes de todo el país, se preparan refugios de animales, cientos de empresas se ofrecen a ayudar, miles de personas van a dejar víveres, mientras sus pulmones se llenan de las cenizas de uno de los lugares más biodiversos del planeta. A las 11 de la mañana, tanto en la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra como en el Viceministerio de Tierras, dependiente del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, hay una salteñada para saludar el cumpleaños del presidente, quien no se apersonará por ninguna de las reparticiones. Después se van, porque al parecer hay que preparar a los niños: por la humareda, habrá clases virtuales. Qué se le va a hacer, ¿no?
ESCENA 2: Julio de 2024. Con la firma y bendición de la Ministra de Trabajo, Empleo y Previsión Social, los sindicatos de la poderosa Federación Departamental de Trabajadores Fabriles de La Paz, logran permiso para la realización del 1er. Campeonato Relámpago de Futbol de Salón entre directorios de los diferentes sindicatos afiliados. Así es, la declaratoria en comisión transitoria solicitada por los miembros del comité ejecutivo resulta, según las autoridades del ministerio, “técnicamente procedente”. En pocas palabras, el 11, 12 y 13 de julio, los trabajadores tendrán un campeonato de fulbito, y las empresas tendrán que pagar por esos días no trabajados, que no entran a cuenta de vacación.
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ESCENA 3. Marzo de 2021. Un tramitador de transportes se acerca a las oficinas de la aduana. Pide la realización de un despacho para que unos camiones argentinos, con carga comercial, pasen la frontera y entren al país. Es una gestión que a estas alturas de la vida ya debería ser digital, pero mientras haya trámites, habrá tramitadores que ganen de hacerlos. Lo atiende un joven que, a todas luces, es nuevo en el cargo. El atendido debe explicarle al funcionario cómo hacer el trámite, dónde va el sello, cuál es la página de donde debe descargar el formulario, e incluso cómo hacer para imprimir un PDF. “¿Dónde está Juan Carlos?” dice el primero, preguntando por quien, en la misma ventanilla, lo atendió un par de meses atrás. A él también tuvo que darle su propia capacitación, no por exceso de generosidad, sino para que su papeleo salga más rápido. “¿Quién?” dice el joven. “Juan Carlos, el que trabajaba aquí”. “Ah, es que nos hacen rotar. Noventa días nomás puedes estar, porque las pegas tienen que alcanzar para todas las organizaciones sociales.” El tramitador recibe sus documentos y se va, forzando una sonrisa, sabiendo que dentro de 90 días tendrá que preparar su hígado para una nueva “inducción”.
ESCENA 4: Diciembre de 2020. Una joven de 19 años es nombrada Viceministra de Deportes. Alternará esa función, técnica, normativa y administrativa, con ser delantera del poderoso The Strongest. “Tengo experiencia en la cancha. ¿Qué más se necesita?” declara al jurar al cargo.
ESCENA 5: Un bus de transporte interdepartamental termina embarrancado en una ruta nacional. Se comprueba que el conductor estaba en estado de ebriedad. No importa cuándo leas esto.
ESCENA 6: BoA. Está todo dicho.
Como en la canción de Charly, la sal no sala y el azúcar no endulza. Nada funciona como debería, nada puede malir sal. Una absoluta falta de criterio ha sido el común denominador de una gestión sorprendente por su ineptitud, inoperancia y mediocridad. La vara queda muy baja, lo que se haga parecerá que es mejor. Estamos viviendo un cambio de ciclo. Hay buenas señales, porque parece que se vuelve a la racionalidad. Nadie quiere una revolución: solo queremos que las cosas funcionen como deberían, y no, la verdad, no es mucho pedir.
(*) Martin Diaz Meave es publicista y comunicador estratégico
















































































