La poesía boliviana alcanzó un reconocimiento inédito en el mundo hispánico. Gabriel Chávez Casazola fue homenajeado en la XXVIII edición del Encuentro de Poetas Iberoamericanos de Salamanca. Se convierte así en el primer autor del país en recibir este honor en uno de los eventos poéticos más importantes del mundo. El reconocimiento no llegó por casualidad, sino como resultado de dos décadas de trabajo incesante dedicadas a la creación poética y a la difusión de la voz de Bolivia en las geografías más distantes del planeta.
La trayectoria de Chávez Casazola es la de un poeta que ha trascendido las fronteras nacionales sin abandonar sus raíces. Con libros publicados en diecisiete países y traducciones a diez idiomas, su obra ha circulado desde Europa hasta Asia, desde América Latina hasta el norte europeo. Pero lo singular de su periplo no reside solo en los números, sino en la convicción que lo impulsa: la creencia de que la poesía de nuestro país merece ser puesta en diálogo con otras tradiciones y sensibilidades contemporáneas, de manera que puedan nutrirse mutuamente. En esta misión, Chávez Casazola actúa también como un gestor cultural que combina la creación literaria con la promoción activa de nuevas voces bolivianas.
El homenaje salmantino coincidió con la presentación de dos obras que muestran distintas facetas de su producción. «A la sombra de tus alas & siete parábolas», publicado por New York Poetry Press, reúne poesía de corte místico que dialoga con las Escrituras y representa una vertiente de su trabajo que hasta ahora no había visto la luz en formato de libro. Simultáneamente, «Tatuagens», una antología bilingüe publicada en Portugal, permite que su voz llegue a los lectores de lengua portuguesa, ampliando aún más su alcance. Estos lanzamientos editoriales subrayan la vitalidad de una obra en constante expansión y evolución.
En el Teatro Liceo de Salamanca, durante su discurso de agradecimiento, Chávez Casazola pronunció una frase que sintetiza su filosofía poética: «la poesía es maravillosamente inútil». Lejos de ser una crítica, esta afirmación se presenta como una reivindicación de lo esencial frente a lo utilitario, de la lentitud frente a la velocidad, del silencio frente al ruido que caracteriza nuestro tiempo. En un mundo dominado por algoritmos y burbujas autoreferenciadas, la poesía abre rendijas a la revelación, manteniendo viva la tradición milenaria de la tribu reunida en torno al fuego para cantar y contar.
La siguiente entrevista, concedida en exclusiva para Escape, de La Razón, permite adentrarnos en el pensamiento de este creador que es, simultáneamente, guardián de la tradición poética boliviana y constructor de puentes hacia nuevas geografías literarias.

– Este homenaje en Salamanca lo convierte en el primer poeta boliviano reconocido en el Encuentro de Poetas Iberoamericanos. ¿Qué significado personal y colectivo tiene para usted este reconocimiento, tanto para su trayectoria como para la poesía boliviana?
En lo personal, representa un nuevo impulso para continuar escribiendo poesía, que es lo fundamental, pero también trabajando en la divulgación de la poesía boliviana a escala internacional y su puesta en diálogo con otras poéticas contemporáneas, así como en la formación y publicación de poetas emergentes. Ese ha sido y es mi empeño desde hace dos décadas: hacer que la poesía de nuestro país llegue a nuevos lectores en nuevas geografías, poniéndola en diálogo con otras tradiciones y sensibilidades, de manera que puedan nutrirse mutuamente.
– En su discurso en el Teatro Liceo afirmó que «la poesía es maravillosamente inútil». ¿Podría profundizar en esta idea y explicar cómo entiende hoy la función de la poesía en un mundo tan marcado por lo utilitario y lo inmediato?
En el mundo de la velocidad, la poesía nos ofrece la posibilidad de la lentitud. En el mundo del ruido, la posibilidad del silencio. En el mundo de la inmediatez, la posibilidad de la duración. En el mundo del algoritmo y su burbuja narcisista, abre una rendija a la revelación. Podría pensarse que esto es anacrónico, pero muchas más personas de las que creemos tienen ansias de emprender este viaje hacia el afuera y el adentro que nos propone la poesía; con lo que yo llamo su «maravillosa inutilidad», en el sentido de que no es utilitaria, sino esencial y asombrosa, y por ello ha tocado y sigue tocando a tantos hombres y mujeres atravesando el espacio y el tiempo; desde que la tribu se reunía en torno al fuego de la palabra a cantar y contar.
– En el marco del homenaje se presentaron sus libros A la sombra de tus alas & siete parábolas y Tatuagens. ¿Qué lugar considera que ocupan ambos libros dentro de su producción bibliográfica?
«A la sombra de tus alas & siete parábolas», publicado por New York Poetry Press y presentado el domingo 12 de octubre en Salamanca, reúne dos cuadernos de poesía mística (o neomística), lo que me alegra, porque esa es otra veta de mi producción poética que hasta ahora no había publicado bajo la forma de libro.
En la primera parte se halla un cuaderno de Salmos urbanos que nacen del Salmo 61 de la Biblia y se conectan con los Salmos de Ernesto Cardenal precisamente 61 años después de su aparición. Este cuaderno fue finalista del XXXIII Premio Mundial de Poesía Mística «Fernando Rielo» y ahora se publica en una versión revisada.
Los textos de la segunda parte fueron escritos en 2023 y dialogan desde otra luz con las Escrituras, en particular con los Evangelios, bajo la forma de siete parábolas y un poema que las enmarca.
Ambos cuadernos tienen un mismo sustrato: el convencimiento de que, como afirmó Álvaro Mutis, la poesía «es una llave hacia lo sagrado» y puede aproximarnos al siempre inquietante misterio de Dios.
En cuanto a Tatuagens, es una antología bilingüe de mi poesía publicada en Portugal por Labirinto. Reúne poemas de casi todos mis libros, traducidos del castellano en su mayoría por Leonam Cunha, aunque también hay poemas cuyos traductores fueron Jose Carlos Marques, Floriano Martins y Pedro Sevylla de Juana, con la colaboración de Nicolau Saiao.
Su publicación permite que mi poesía llegue a los lectores de lengua portuguesa. Ahora mismo estoy en Portugal, donde tengo lecturas y conversatorios en Lisboa y Óbidos, en los que puedo conectar mucho mejor con el público y con otros poetas al tener un libro traducido al portugués.
– Alfredo Pérez Alencart destacó su labor no sólo como creador, sino también como gestor cultural y difusor de la poesía boliviana. ¿Cómo equilibra esas facetas y qué desafíos implica sostenerlas desde Bolivia?
La verdad, no creo que mi trabajo de gestor cultural y divulgador de la poesía boliviana —así como mi labor editorial o la de docente y director de un taller— sean accesorios o meramente complementarios a mi oficio creativo. No se separan de él, ya que, si bien la escritura de poesía ocupa el centro de mi alma, no la concibo como un acto en solitario que se agota en el momento íntimo de la creación del poema, sino como un don que se recibe y se ha de compartir y ayudar a multiplicar. Tal vez por eso, ahora que lo pienso, titulé uno de mis libros como «Multiplicación del sol», en alusión a un álamo llamado Pando, que discurre debajo del suelo, en Utah, por 43 hectáreas. No se puede ver su tronco, horizontal y radicular, sino sus ramas que emergen de la tierra: cada una de ellas es otro árbol de álamo, formando el organismo vivo más grande del planeta. Así, Pando ya no es un solo árbol, sino un hermoso bosque.




















































































