La posverdad, en un contexto de comunicación, se entiende como un mecanismo mediante el cual las narrativas emocionales y subjetivas predominan sobre los hechos objetivos. A menudo, se recurre a ella para generar interés en una audiencia acostumbrada al morbo y sensacionalismo.
Las redes sociales son el escenario ideal para esta práctica; creadores de contenido suelen utilizar esta técnica para generar reacciones, por supuesto sin un sentido de ética ni responsabilidad social, es comprensible —su único fin es generar interacción —, aunque ello implique distorsionar la verdad.
Sin embargo, estas prácticas hoy por hoy son recurrentes en el contexto político y el Concejo Municipal de La Paz es un caso digno de estudio.
Revise: Un silencio bastante parecido a complicidad
El 15 de diciembre de 2022, la concejala Joselinne Pinto publicó en Facebook el éxito de la abrogación de la Ordenanza Municipal G.A.M.L.P. N° 046/2022, por su puesto una buena noticia para La Paz, pues dicha norma permitía, convenientemente, una modificación a los parámetros de construcción de zonas específicas donde se desarrollan construcciones cuestionadas y con aparentes vínculos que benefician a socios del alcalde. Un ejemplo evidente: los manzanos aledaños a la plaza Villarroel. Lo que dicha concejala no menciona es que esta abrogación se promulgó el 22 de febrero de 2023, es decir, se hizo efectiva 69 días después de la victoriosa publicación, tiempo suficiente para que se tramiten permisos de construcción y construcciones fuera de norma sean regularizadas, una de ellas, a la fecha en pleno trabajo de obra fina, un café funcionando en la planta baja y 15 pisos que irrumpe el paisaje de una zona catalogada como residencial.
Cueste lo que me cueste, fue la frase que se popularizó en abril y retumbó en las redes sociales, pues la concejala Lourdes Chambilla declaró públicamente su desamor al alcalde y prometió que el pasaje se “congelaría” en una tarifa de Bs 2. Aspecto que únicamente generó expectativa y esperanza en la población, pero que jamás surtió efecto.
¡La Paz, lo logramos! Mencionó la concejala Roxana Pérez Del Castillo el 18 de agosto de 2025 a través de su perfil de TikTok, celebrando la reversión de la implementación de parqueos tarifados, declarando una victoria pública y mostrándose como protagonista, a pesar de que el guion del video mencionó el obvio malestar ciudadano. Hoy, habiendo transcurrido 59 días el Órgano Ejecutivo Municipal anuncia que las empresas seleccionadas recibieron el orden de proceder habiendo superado la etapa de prueba piloto y etapa de análisis de datos; La Paz, no se logró nada.
Recientemente, el ahora presidente del Concejo Municipal, Jorge Dulón, publicó en sus redes sociales, con un aire de triunfo y después de cuatro meses de vacaciones pagadas que ¡Retomamos la institucionalidad del #Concejo! Hoy, 17 días después, en la Sesión Ordinaria N° 44, entre gritos, abandonos y únicamente dos concejales de la bancada oficialista, se evidenció la incapacidad de gestionar consensos y deliberación pues la sesión fue suspendida, demostrando que la institucionalidad sigue de vacaciones.
El accionar del Concejo Municipal evidencia dos hipótesis. La primera digna de alguien suspicaz: los once concejales son funcionales al alcalde a partir de un pacto secreto de no fiscalizar realmente. La segunda, más verosímil: los concejales usan las redes para vender una verdad que no existe, publican victorias no ganadas, resultados falsos que no generan impacto real y titulares que llaman la atención pero no generan consecuencias, la única quizá obtener más seguidores y alguno que otro “me gusta”.
(*) Rodrigo Mamani Magne es arquitecto municipalista














































































