El precio de los derivados de la soya, insumo clave para la alimentación animal, se incrementó hasta un 30% en los últimos meses, poniendo en jaque a productores de pollo, huevo y leche en el país.
Juan Manuel Rojas, presidente de la Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple), advirtió que la situación ha llevado a muchos ganaderos a abandonar la lechería para dedicarse a la agricultura o migrar hacia la ganadería comercial.
“Sin alimentos para el sector pecuario se altera toda la cadena de producción”, afirmó.
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Enzo Landívar, presidente de la Asociación Departamental de Avicultores (ADA), señaló que los precios fijados por el Gobierno impiden cubrir los costos operativos. “Hay afiliados que están recurriendo a créditos para intentar salvar la producción”, lamentó.
Desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), su presidente Klaus Frerking atribuyó el alza principalmente a la falta de divisas y al aumento del precio internacional, pero también a políticas débiles que no incentivan al agro.
En su criterio, las normas aplicadas por la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) generan distorsiones en la oferta, pese a que la estatal está obligada a subvencionar parte del acopio y comercialización del maíz, así como a proveer harina de soya solvente y cascarilla a precios diferenciados.
El sector teme que, si no se corrige la situación, el encarecimiento de insumos termine trasladándose al consumidor final, con un alza sostenida en los precios de alimentos básicos como el pollo, los huevos y los lácteos.
De acuerdo con el último informe de la Defensoría del Pueblo, la carne de pollo fue uno de los productos que más se encareció entre junio y julio de este año.





















































































