En un claro desprecio a la ciudadanía y a millones de votantes, tres candidatos presidenciales: Jorge Tuto Quiroga (Alianza Libre), Samuel Doria Medina (Alianza Unidad), y Manfred Reyes Villa (Autonomía para Bolivia APB – Súmate), de los nueve habilitados, no aportaron nuevas ni significativas propuestas económicas, políticas y sociales durante el segundo debate televisivo, emitido esta vez por el canal televisivo Unitel el pasado domingo. Punto aparte está la ausencia de Andrónico Rodríguez (Alianza Popular) quien faltó nuevamente a un debate político.
En el reciente ‘cara a cara’, los candidatos demostraron una vez más su abismal desconexión entre sus programas políticos con la Bolivia profunda que está compuesta por campesinos, obreros, indígenas, mineros, entre otros. En el lenguaje de estos tres candidatos ha quedado en el olvido la soberanía nacional, el valor agregado de los recursos naturales, el impulso de la industria nacional y la continuidad de los bonos sociales para los estratos más desprotegidos de la sociedad. Con un libreto ya establecido, Tuto Quiroga, Doria Medina y Reyes Villa repiten una y otra vez su intención de extraer el litio en su forma primaria, sin realizar su respectiva industrialización para entregarlo a las trasnacionales extranjeras. Tuto Quiroga y Doria Medina son partidarios de recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en procura de acceder a créditos financieros sin medir las consecuencias sociales para millones de bolivianos.
Con un claro programa neoliberal, ninguno de estos candidatos logró vincular sus propuestas a problemáticas imperantes como la salud, educación, crisis alimentaria en sectores rurales, el desempleo juvenil o la migración interna por razones climáticas y económicas. Esta carencia programática refleja no solo la fragilidad de los equipos técnicos que respaldan a los candidatos, sino también una tendencia a priorizar el posicionamiento electoral inmediato sobre la construcción de un proyecto de país a largo plazo.
Todos coincidieron en la necesidad de “achicar el Estado” y aumentar la eficiencia del gasto público. Reiteraron promesas genéricas de lucha contra la corrupción, sin precisar mecanismos institucionales ni reformas específicas. Tanto Tuto Quiroga como Doria Medina apostaron por la búsqueda de financiamiento externo, señalando como camino un eventual préstamo con el FMI. En tanto, Reyes Villa quiso diferenciarse con una vaga propuesta de atracción de capitales, pero no logró explicar adecuadamente, rechazando recurrir al organismo internacional.
Según las últimas encuestas por encargo y difundidas por diferentes medios de comunicación, la suma de la intención de voto entre estos tres candidatos supera el 50%, lo que los convierte en el ‘uno’, ‘dos’ y ‘tres’ de la presente incierta contienda electoral.
El candidato Rodríguez, cuarto en las encuestas, al no haber participado en el debate pese a que aseguró su presencia, demostró que aún no tiene la capacidad política para enfrentar un ‘cara a cara’ con estos ‘dinosaurios’ de la política nacional. El candidato de Alianza Popular había participado de una entrevista en la Red Uno que fue emitida en el mismo horario del debate. En la entrevista, Rodríguez se mostró un tanto más suelto, pero cometió un grave error al indicar que el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, es un preso político.
Resultó sorpresivo escuchar al joven candidato manifestar que Camacho es un preso político del actual gobierno. Recordemos que en 2019, cuando se produjo el golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales, fue el mismísimo Camacho quien confesó que fue su padre quien coordinó con los militares para apoyar a Jeanine Áñez. No se puede olvidar los 37 asesinatos y los heridos por arma de fuego en las masacres de Huayllani, Senkata y Sacaba, durante los días luctuosos en el que se quebró el proceso democrático que vivía el Estado Plurinacional de Bolivia.
El actual contexto electoral está marcado por la polarización y la desconfianza de la población, donde no existe un verdadero programa país que vaya a recuperar la credibilidad en los políticos; mientras tanto, según los sondeos, el voto nulo va ‘in crescendo’.
(*) Alfredo Jiménez Pereyra es periodista y analista internacional















































































