El filme «La Lavandería», protagonizado por Meryl Streep, golpeó la reputación de Panamá al inspirarse en una historia real: el escándalo mundial que se destapó hace una década sobre empresas offshore radicadas en este país centroamericano que sirvieron para lavar dinero y evadir impuestos.
Dejar atrás el estigma de los «Panama papers» no es fácil, reconoce el gobierno. Que celebra como victoria la decisión de la Unión Europea (UE) de sacar al país de la lista de «alto riesgo» en lavado de capitales y financiación del terrorismo.
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Dinero
«Esa imagen injustamente endilgada a Panamá» empieza a rectificarse, dice a la AFP el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, quien afirma que su país es «cooperador» en la lucha contra el blanqueo.
Sin embargo, Panamá sigue en la lista de paraísos fiscales de la UE. Y según la directora ejecutiva del capítulo local de la ONG Transparencia Internacional, Olga de Obaldía. «Aún enfrenta importantes desafíos estructurales» para evitar «el lavado de dinero vinculado al narcotráfico».
Escándalo mundial
Panamá tiene un régimen tributario territorial, en el cual pagan impuestos solo las actividades económicas realizadas en el país, pero están exentos los ingresos de una fuente extranjera.
Eso facilita la evasión, pues al crear una sociedad offshore en Panamá ligada a una empresa y a una cuenta bancaria de otra parte del mundo. Se puede guardar dinero sin declararlo en ningún país.
Tras el escándalo de los «Panama papers» en 2016, el Grupo de Acción Financiera (GAFI), un organismo intergubernamental. Y la UE incluyeron a Panamá en sus listas sobre blanqueo y financiación del terrorismo.
Las autoridades panameñas rechazan los cuestionamientos y defienden que su economía dolarizada se basa en sectores legítimos. Como el comercio internacional, el turismo, la banca y el canal de Panamá.





















































































