Introducción: son las seis de la tarde y estamos mil quinientos hinchas en el Siles. Es la Copa, un torneo desvirtuado en un fútbol caótico. De los tres punteros del otro campeonato solo juega el Tigre. El rival es Real Oruro. Los partidos de Always Ready y Bolívar se suspenden: la versión oficial habla del mal estado de las canchas donde tienen que jugar. ¿Acaso no se anotan estadios alternativos?
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“Casualmente”, los stronguistas juegan el domingo con los millonarios del CAR que llegarán más descansados. ¿Picardía, viveza, ventajismo? Piensa mal y acertarás, decía mi abuela. No es lo más extraño/raro que va a pasar. Ronaldo Huanacota, el arquero del equipo orureño, salta al verde con un número pintado en su dorsal con rotulador. Esto es el fútbol “profesional” boliviano, señores y señoras.
Nudo: Bustos no coloca un onceno alterno, prefiere improvisar. Solo descansan para el domingo Jusino, Amoroso y Triverio (que parece quedarse). Altamirano vuelve al lateral; Yanarico es cinco; Quiroga, central; García retorna al costado; Chura juega uno de sus últimos partidos (antes de partir a Rusia) y la dupla ofensiva es para Godoy y Guerrero.
La primera parte es para el equipo de Marcelo Straccia que se toma en serio esta copa de broma. Presionan arriba y hacen un gol ante un Tigre pensando en otra cosa (a pesar de la mala gana, hay dos palos en el arco visitante y Godoy falla un penal). El “score” parcial dice cero a uno.
Desenlace: durante el entretiempo, “alguien” arroja bombas de gas (o gas pimienta) desde el exterior de la cancha al vestuario visitante. Las cámaras del circuito cerrado y la investigación policial tendrán que decir quien fue. O no. Los jugadores de Real Oruro no quieren jugar. Dicen que hay seis titulares afectados. Se comienza a hablar/especular de disputar los segundos 45 minutos este viernes. O sea, menos descanso para el Tigre. ¿Se acuerdan que decía mi abuela?
Tras una espera de ¡47 minutos! (y con una temperatura de cinco grados), se reanuda el fútbol con menos hinchas todavía. ¿Con qué cara luego pedimos que venga la gente a la cancha?
La segunda parte se juega por compromiso. A los diez minutos, un perro entra desde la calle a la cancha; nadie lo puede agarrar. Bienvenidos al maravilloso fútbol boliviano, capítulo 1.582. Yanarico se autoexpulsa y Triverio entra por hacer algo. El partido termina (0-1) casi a las nueve de la noche, tres horas después.
Post-scriptum: ¿por qué somos el peor campeonato de Sudámerica? Por el gas, por el perro, por las chicanas y las mañas. Chicana: dícese de la artimaña o maniobra de mala fe con fines dilatorios. Porque se “juega” a todo menos al fútbol.
(03/07/2025)
















































































