¿Por qué los jóvenes están votando por partidos de derecha y ultraderecha? Investigadores de universidades europeas y americanas dicen que por enojo y desilusión de gobiernos democráticos que no han respondido a sus necesidades. Partidos y gobiernos, a quienes culpan de su precariedad económica e incertidumbre sobre su futuro. Desconfían de las instituciones, ya no creen en la democracia y, debido a su frustración, están dispuestos a votar por gobiernos autoritarios, si garantizan su seguridad y bienestar.
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Fernando Carcavilla, Carmela García y Jorge Miguel Rodríguez, de la Universidad de San Jorge, España, y Maite Aurrekoetxea de la de Westminster, Reino Unido, coinciden: los jóvenes que crecieron en tiempos de crisis económicas, con salarios estancados, alquileres prohibitivos y un horizonte de futuro marcado por la incertidumbre, son presa fácil de los discursos reaccionarios a los que se someten, más emocional, que racionalmente. Su pobreza y consecuente frustración, les provocan estados de ansiedad que son potenciados por el uso continuo de redes sociales, que es por donde reciben mensajes ultraderechistas en formas de memes, desinformación y slogans pegadizos que canalizan su enojo.
En artículos publicados por la red global The Conversation, un sitio en el que escriben académicos e investigadores de distintos países, dicen también que partidos reaccionarios como el español VOX y otros similares de Europa y América, convierten el desasosiego existencial de los jóvenes en consignas políticas. Usan el malestar juvenil para ganar elecciones, pero, al final, no resuelven sus problemas porque les interesa más conservar el poder político que cumplir sus promesas. Ofrecen cambios que jamás harán.
Carcavilla, Doctor en Comunicación, dice que los jóvenes han pasado de la apatía a la antipatía activa: si antes no les interesaba votar y lo hacían como forma de protesta, ahora militan en movimientos que cuestionan sistemas democráticos que no han respondido a sus exigencias existenciales. Consideran aceptable un gobierno autoritario si les garantiza bienestar económico y seguridad en su futuro. En su investigación, confirmó que en los jóvenes hay una desafección democrática producto de los discursos de la ultraderecha que les ofrecen seguridad, jerarquía y enemigos claros como el feminismo, los inmigrantes y los progresistas. Descubrió que los varones son los más propensos a votar por la ultraderecha que las mujeres.
En otro trabajo titulado “Jóvenes y el voto por la derecha radical: el caso de Costa Rica”, lka Treminio y Adrián Pignataro, de la Universidad de Costa Rica, dicen que los jóvenes están socializándose políticamente en un ambiente de descrédito hacia los partidos y de menosprecio hacia la discusión y negociación política. La globalización, dicen en su tesis, ha producido perdedores que culpan a la política tradicional por el abandono y la precarización. Y avisan: los que votarán por primera vez, lo harán de la misma forma y por la misma ideología, de ahí en adelante, “puesto que las actitudes políticas adquiridas tempranamente tienden a persistir a lo largo de la vida generando, a largo plazo, un efecto generacional en perjuicio de la democracia”.
De acuerdo al padrón electoral boliviano de 2024, de los 7.334.435 votantes, 2.302.056 eran jóvenes de entre 18 y 29 años de edad, lo que equivalía al 31,37% del total de la lista nominal. Aún no hay dato oficial de 2025, pero todo indica que serán ellos los que definirán los resultados. En Septiembre de 2023, la Fundación Konrad Adenauer Bolivia y la Fundación ARU, realizaron una encuesta entre los jóvenes de La Paz y El Alto, y encontraron: 1.- Desencanto con las ofertas políticas actuales: 85 % no estaban satisfechos con los partidos políticos. 2.- Indiferencia hacia la forma de gobierno: a 41% les daba igual un gobierno democrático y uno autoritario; sólo un 38% prefirió claramente la democracia. 3.- Les preocupaba más su situación económica y el desempleo: 45% no estaba dispuesto a participar activamente en política. Del resto del país, la Fundación dijo que también los encuestaría, pero ya se le hizo tarde.
Hasta aquí vemos desencanto e indiferencia pero ¿enojados? No, aunque impredecibles como son los jóvenes, quizás, frente a las urnas, nos salgan con alguna otra sorpresa. Uf.
(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista
















































































