Con la tokenización usted podría comprar una pequeña fracción de un departamento en La Paz o Santa Cruz o invertir solo Bs 100 en bonos del Tesoro de Bolivia, todo desde tu celular y sin necesidad de bancos ni corredores. Este es el potencial de esta herramienta digital que promete transformar la manera en que accedemos, intercambiamos y gestionamos activos financieros. Según el reciente informe del Foro Económico Mundial (FEM), “Asset Tokenization in Financial Markets: The Next Generation of Value Exchange” (Tokenización de Activos en Mercados Financieros: La Siguiente Generación en Intercambio de Valor; mayo 2025), esta tecnología podría marcar el comienzo de una nueva era financiera.
¿Qué es la tokenización y cómo funciona?
La tokenización es el proceso mediante el cual el valor de un activo, ya sea una acción, un bono, una propiedad o incluso oro, se representa digitalmente en forma de “token” sobre una red basada en blockchain. Esos tokens pueden ser comprados, vendidos o intercambiados de manera segura y transparente.
Por ejemplo, una vivienda puede dividirse en 1.000 tokens y cada uno representar el 0,1% de la propiedad. Una persona en La Paz o Medellín podría comprar uno de esos tokens, convirtiéndose en copropietaria del inmueble, algo impensado en el sistema financiero tradicional.
Como explica el informe, “la tokenización es el proceso de utilizar un libro de contabilidad programable para representar digitalmente la propiedad de un activo (financiero o de otro tipo) en un formato transferible”.
Beneficios de la tokenización
El documento del FEM identifica cinco atributos diferenciales de la tokenización que la hacen revolucionaria:
Sistema compartido de registros: Los tokens permiten tener una “fuente única de verdad” sobre la propiedad de los activos. Esto mejora la transparencia, reduce los errores de conciliación y “establece pruebas criptográficas inequívocas del estado de la transacción”.
Arreglos de custodia flexibles: Los usuarios pueden elegir mantener sus tokens de forma directa o delegar su custodia. Esta opción amplía el control individual sobre los activos y reduce la dependencia de intermediarios.
Fraccionalización de activos: Facilita que más personas accedan a inversiones que antes requerían grandes capitales. “Permite la propiedad de micro-unidades de valor, reduciendo las barreras de entrada para los inversores minoristas”, señala el informe.
Componibilidad: La posibilidad de usar activos tokenizados como colateral en múltiples transacciones abre la puerta a una gestión más eficiente del capital. Por ejemplo, un token de oro podría utilizarse simultáneamente como garantía para obtener liquidez.
Programabilidad: Al incorporar contratos inteligentes, los tokens pueden ejecutar automáticamente pagos, dividendos o condiciones de vencimiento. “La programabilidad transforma la automatización puntual en una orquestación estratégica más amplia”, destaca el documento.
Casos de uso
El informe analiza más de 75 experiencias globales, incluyendo ejemplos de América Latina, para ilustrar cómo la tokenización ya se aplica. Entre los casos ilustrativos están los siguientes:
Bonos del gobierno: En Hong Kong, el gobierno emite bonos tokenizados como práctica estándar. En EE.UU., la CFTC ya acepta bonos del Tesoro tokenizados como colateral válido.
Acciones públicas: Aunque los mercados accionarios en economías avanzadas son eficientes, en países emergentes la tokenización puede democratizar el acceso.
Fondos de inversión: Compañías como Franklin Templeton y Fidelity han creado fondos de dinero tokenizados que permiten inversión desde montos bajos y mayor transparencia para los inversionistas.
Oportunidades en Sudamérica
El documento sostiene que la tokenización puede ser especialmente útil en regiones como Sudamérica, donde los mercados son menos líquidos y las infraestructuras financieras tradicionales son limitadas. “En economías emergentes, donde los mercados son menos líquidos, la tokenización puede democratizar el acceso al capital en acciones, deuda y activos alternativos”, indica el reporte.
Sectores como el inmobiliario, los metales preciosos o los créditos de carbono pueden verse particularmente beneficiados. Por ejemplo, tokenizar tierras agrícolas en Paraguay o bonos verdes en Colombia permitiría inversiones más pequeñas y transparentes, incluso de ciudadanos no bancarizados.
Además, para países que buscan atraer inversión extranjera, emitir deuda soberana o proyectos de infraestructura en formato tokenizado puede reducir costos operativos y atraer a una base global de inversores.
Desafíos aún por resolver
Pese a sus ventajas, el camino no es sencillo. El informe advierte sobre obstáculos importantes, entre las que destaca:
Falta de normas globales y fragmentación regulatoria, lo que dificulta la interoperabilidad entre jurisdicciones.
Infraestructura heredada de sistemas bancarios tradicionales que no están preparados para activos tokenizados.
Privacidad y cumplimiento: muchos países carecen de marcos regulatorios claros que permitan este tipo de operaciones con seguridad jurídica.
“Lograr una adopción escalable requerirá coordinación sostenida entre los sectores público y privado, con un enfoque gradual y consciente del riesgo”, señala el documento.




















































































