Esa herramienta de herrería que sirve de soporte para forjar metales, es también el nombre de una organización secreta mexicana fundada en 1951, que usa ideológicamente la doctrina cristiana como bandera contra el comunismo y socialismo. Es un ejército de católicos fundamentalistas de ultraderecha, que se infiltra en gobiernos, medios de comunicación, organizaciones empresariales y de la sociedad civil, para tratar de instaurar lo que ellos llaman “el reino de Dios en la tierra” a través de repúblicas católicas. Patrocinan desde manifestaciones callejeras hasta golpes de Estado y tienen presencia en 60 países a través de diversos membretes, uno de los cuales, podría llegar al nuestro a través de la Universidad Católica Boliviana.
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Fundada en 1966 por la Conferencia Episcopal Boliviana, la U Católica San Pablo es integrante de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL) que este próximo 5 de junio elegirá a su nuevo presidente que, si no ocurre otra cosa, será el mexicano Emilio Baños Ardavín, sobrino de Bernardo Ardavín Migoni. ¿Quién es? Nada menos que uno de los máximos jefes de El Yunque, cuyo nombre clandestino es “Cortés”. El plan es, según una denuncia, que esta sociedad secreta ultraderechista extienda su proyecto autoritario y neofascista a todas las universidades católicas de la región, con el objetivo final de imponer gobiernos contrarios a los progresistas como los de Bolivia, Brasil, Colombia y México, entre otros.
La denuncia la hizo el líder católico José Antonio Rosas Amor, quien en marzo pasado renunció a ODUCAL junto a una teóloga colombiana y al exministro boliviano Luis Enrique García Rodríguez pues considera que El Yunque controlará a las universidades católicas.
El Yunque es el brazo paramilitar de la iglesia católica mexicana que nació al amparo de la Guerra Fría y del feroz anticomunismo occidental que impulsó Estados Unidos, al término de la Segunda Guerra Mundial. Fue fundado en Puebla por arzobispos recalcitrantemente reaccionarios como Octaviano Márquez y Julio Vértiz, admirador éste de Hitler y del nazismo. Desde su creación, El Yunque se mostró absolutamente contrario al avance de las mujeres y sus derechos, abomina de los homosexuales, rechaza el aborto y la eutanasia y fomenta la homofobia y el machismo. No cree en la democracia y prefiere gobiernos autoritarios que impongan gobernanzas bajo principios católicos.
Hábiles para conseguir financiamiento, poseen grandes recursos económicos y asientos de poder en organismos internacionales como la ONU, OEA y UNESCO, y ya extendieron sus redes a 60 países a través de múltiples organizaciones como asociaciones de padres de familia, grupos Pro Vida y otros. En España, por ejemplo, tienen dos filiales: Hazte Oír y Citizen Go, dos grupos que impulsaron y fortalecieron electoralmente al partido ultraconservador VOX. En México, controlan al Partido Acción Nacional y a casi todos los organismos empresariales. Tienen una gran capacidad de formación de cuadros y novísimas estrategias de infiltración en organizaciones estudiantiles y de derechos humanos.
Su actuación belicosa y conspirativa fue exhibida por Wikileaks, de Julian Assange, en agosto de 2021 a través de la difusión de 17 mil archivos de audios, videos y testimonios jaqueados precisamente a Hazte Oír, donde se da a conocer varios complots político-religiosos perpetrados en México, España, Alemania y Estados Unidos, lo que demuestra que, en realidad, a El Yunque no le interesa Dios, sino el poder.
Hasta el momento, no hay evidencia documental de la presencia de El Yunque en Bolivia, pero hay personajes como Luis Fernando Camacho y Branko Marincovic que están muy ligados a organizaciones afines a esta secta secreta: los dos son miembros de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) que es una extensión de El Yunque dedicada aglutinar partidos y organizaciones políticas de derecha en América Latina. De nuestra Universidad Católica ya tenemos un antecedente, cuando en 2019 fue sede de esas reuniones que desembocaron en el golpe de Estado, pero la cosa podría agravarse a partir del próximo 5 de junio, si es que el operador de El Yunque llega a la presidencia de ODUCAL. En la próxima entrega: los rituales y modos de El Yunque y sus semejanzas con los de la Unión Juvenil Cruceñista.
(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista















































































