Según datos del Banco Central de Bolivia (BCB), en 2024 el desembolso de créditos externos ascendió a apenas $us 674 millones, la cifra más baja de los últimos 14 años, muy por debajo del máximo en las últimas décadas, que fue de $us 2.397 millones registrado en 2017, durante el mandato de Evo Morales.
El segundo mayor monto, de $us 2.120 millones, sin embargo, fue obtenido en 2022, ya durante la actual gestión de Luis Arce.
Esta drástica contracción de financiamiento internacional coincide con una severa escasez de dólares, que ha llevado en las últimas semanas al tipo de cambio paralelo a ubicarse en Bs 14, frente al oficial de Bs 6,97, y a una inflación que cerró 2024 en 9,97% y acumula ya 5% a marzo de 2025.
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El Gobierno sostiene que dispone de dos fuentes de recursos: las internas y externas. Las externas provienen de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-CAF, entre otros.
Sin embargo, la caída en la aprobación de estos créditos limita la llegada de divisas frescas, lo que se traduce en la imposibilidad de financiar proyectos clave de infraestructura y en la pérdida de liquidez necesaria para la importación de combustibles y bienes básicos, señala el Gobierno.
“Es así que, en la actualidad, la inversión pública está funcionando, fundamentalmente, con recursos internos, que son los recursos del Tesoro General de la Nación (TGN), eso es lo que lo venimos denunciando”, protestó el ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui.
Actualmente, hay 16 proyectos de créditos por un total de $us 1.849 a la espera de ser aprobados en la Asamblea Legislativa. El último fue el Proyecto de Ley 562, para el Programa de Riesgos ante Eventos Adversos y Emergencias por Desastres Naturales, que establece un crédito de $us 75 millones por parte de la CAF.
En ese entonces, los diputados y senadores acordaron que el crédito era necesario para brindar el apoyo económico a los municipios que se encontraban afectados por la intensa temporada de lluvias que causó inundaciones, deslizamientos, mazamorras, riadas y otros fenómenos climáticos.
xEn estos momentos, el país atraviesa una complicada situación económica que es reconocida por el presidente Arce, sus ministros, diferentes autoridades y analistas y actores de oposición.
Durante momentos críticos de 2024 y en marzo de este año, las filas en los surtidores de gasolina y diésel se extendieron por días, pues Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no contaba con los dólares suficientes para adquirir todo el combustible que demandaba la población.
Paralelamente, se observó el encarecimiento de los productos importados, cuando se disparó los precios de insumos que se pagan en dólares, lo que tuvo como consecuencia que diversos sectores se declaren en emergencia.
Ante esta situación se impusieron restricciones en el acceso a divisas en el sistema bancario: la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) impuso un límite de $us 100 mensuales en compras por tarjeta de crédito, aplicando una comisión de hasta 50% para los excedentes.
Esto obligó a muchas empresas y particulares a recurrir al mercado paralelo para obtener divisas, encareciendo aún más las transacciones y propiciando la permanencia de un circuito informal perjudicial para la estabilidad cambiaria y, además, en desmedro de la moneda nacional.
“El problema puede ser atendido por lo que es el financiamiento externo, que es una parte fundamental. Precisamente, ahí está la respuesta que nosotros señalamos para el tema de la provisión de divisas y el tipo de cambio. Permitiría tener mejores condiciones para afrontar la situación”, insistió Cusicanqui.
El ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, criticó por su parte que los legisladores evistas se opongan a la aprobación de créditos cuando su “jefe” fue quien más financiamiento externo obtuvo en 2017, con $us 2.397, en plena época de bonanza económica, cuando el país ingresaba, en promedio $us 6.000 millones al año a causa de las exportaciones de gas natural en la región.
Asimismo, el propio presidente Arce, en un evento en por el aniversario departamental de Tarija, comparó su gestión con la de un avión que vuela sin un motor, en referencia a que no cuenta con el financiamiento externo de otras gestiones, pero, pese a ello, “sigue adelante”, entregando obras.
Pese a que todavía hay $us 1.849 millones que podrían ser aprobados, lo más probable es que los legisladores no aprueben estos créditos, al menos durante el mando del actual Gobierno.
“No vamos a aprobar ningún crédito. Pido al presidente Luis Arce que brinde un informe de cómo se ha gastado ese dinero. Como jefe de bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS) y mis colegas de Cochabamba, no vamos a aprobar”, afirmó el diputado Santos Mamani, quien es seguidor del exmandatario Morales.
En la mayoría de asambleístas existe cierto recelo por el nivel de endeudamiento externo que está contrayendo el país, pues en la gestión de Arce, con corte hasta diciembre de 2024, se desembolsó $us 5.285 millones, monto que, para los legisladores, es suficiente para haber realizado obras e inversiones públicas, pero que no se observan los resultados. Inclusive, algunos acusan que el Gobierno urge esos fondos para hacer campaña electoral, de cara a las elecciones nacionales de agosto.
Según el presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, en estos cuatro años la Asamblea aprobó 35 leyes de financiamiento externo (ahora 36), por lo que expresó su molestia de ser siempre responsabilizados por el Órgano Ejecutivo como los causantes de la crisis económica al rechazar la aprobación de créditos; en su criterio, el problema pasa por la poca capacidad de desembolso del Gobierno, que no genera las condiciones para el ingreso regular de las divisas.
Cusicanqui y el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, sostuvieron que hay un claro interés político por parte de diputados y senadores, pero que, en realidad, cualquier candidato, sea de derecha o de izquierda, requiere del financiamiento externo.
“Todos, sin excepción, han hablado de traer financiamiento externo. Todos han hablado, en mayor o menor medida”, afirmó Cusicanqui, en referencia a las propuestas de precandidatos, que ya piensan en préstamos para poder resolver la situación económica.
Dólares
A partir de 2023, por primera vez en 18 años bajo el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), el ingreso de dólares fue menor a la salida de divisas que se utilizan para cumplir con el servicio de la deuda externa.
Por ello, en las últimas dos gestiones, el país tuvo un saldo negativo de $us 1.218 millones, pues en 2023 y 2024 el Gobierno recibió $us 1.800 millones a través del desembolso de créditos de financiamiento externo, mientras que $us 3.017 se destinaron a la deuda externa.
Consultado sobre el tema, el presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Fernando Romero, indicó que la Ley del Oro, que autoriza al Banco Central de Bolivia (BCB) a comprar oro nacional para luego utilizarlo en operaciones financieras internacionales, se utiliza para cubrir el déficit.
“Se ha buscado cubrir parcialmente con lo que se ha denominado la Ley de Oro, que ha permitido la monetización de más de 30 tonelada de oro y esos recursos que han sido convertidos en dólares americanos, han ido precisamente a financiar, tapar o cubrir esa diferencia; aunque no ha sido suficiente”, afirmó en contacto con La Razón.
Asimismo, el economista indicó otras técnicas del Gobierno para lograr un mayor flujo de dólares, como fue la inversión de “cerca 500 millones de dólares” en bonos de la Gestora Pública de Seguridad Social de Largo Plazo para que el BCB adquiera divisas y se pueda equilibrar la balanza de pagos.
La gestión pasada, el déficit fue de $us 852 millones, debido a que la Asamblea paralizó varios proyectos de crédito. Al igual que el Gobierno, Romero coincide en que a raíz de la falta de dólares algunas operaciones se han complicado para el Órgano Ejecutivo.
“Esto significa que, para cubrir obligaciones en moneda extranjera, como el servicio de la deuda externa o la importación de carburantes, se ha complicado mucho para el Estado”, sostuvo el economista.
En los últimos meses está situación quedó evidenciada, pues Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) reconoció que no podía abastecer al 100% la demanda de combustible en el sector productivo, justamente debido a la falta de dólares.
Pese a ello, los legisladores se mantienen firmes en su rechazo a la aprobación de nuevos créditos externos y recientemente se ratificó el rechazó a un préstamo por $us 100 millones con la Agencia de Corporación Internacional de Japón (JICA).
En ese sentido, Romero advirtió un “escenario bastante difícil y complejo” que plantea un “dilema” para el Gobierno, pues no se quiere incumplir con el pago del servicio de la deuda externa, pero tampoco se puede dejar de atender las necesidades de la población, principalmente con la compra de combustible.
Entonces, las autoridades deben destinar los pocos dólares que ingresan a dos rubros que se encarecieron considerablemente en estos años.
Por ello, el Gobierno analiza otras técnicas para la obtención de divisas, como poner de garantía las reservas de oro del país para acceder a préstamos con organismos internacionales, aunque, hasta el momento, como indica Romero, no se sabe si el BCB recurrió a este recurso.





















































































