Un viernes 8 de julio de 2015, se recuerda un año más de la única visita de Francisco al país, en un periplo por Sudamérica que incluyó también a países como Ecuador y Paraguay con un mensaje de paz y unidad.
En una de sus frases más recordadas, pidió perdón por las “ofensas de la iglesia” y por los crímenes contra pueblos originarios.
«Quiero ser muy claro, como lo fue Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América», enfatizó.
La del 2015 fue la segunda visita de un Pontífice a suelo nacional tras la primera que hizo Juan Pablo II en 1988.
Mensaje de paz
El Papa aterrizó en El Alto la tarde de aquel 8 de julio de 2015 a las 17.15, llegaba procedente de Ecuador, en un avión de la estatal Boliviana de Aviación (BoA), que fue bautizado como Pastoral 930 y acondicionado especialmente para el histórico acontecimiento.
Tras su arribo, saludó a cientos de fieles que se dieron cita, un enjambre de niños lo rodeó en las escaleras de la aeronave.
El entonces presidente, Evo Morales, llegó hasta la pista para recibirlo y saludarlo a nombre de todo el país.
Elevó sus oraciones y un poco más tarde se dirigió hacia el centro de la ciudad en medio de aplausos, llantos y caravanas de personas que acompañaron a Francisco, cientos de banderas blancas y la tricolor ondeaban en la ruta hacia el centro.
En La Paz estuvo tres horas y 45 minutos, en ese lapso visitó a Evo Morales en el palacio de Gobierno, donde el líder político le regaló una hoz y un martillo. Después, Francisco ofreció una ceremonia en la Catedral, donde lanzó su famosa frase: “Estoy pensando en el mar. Diálogo. El diálogo es indispensable”, señaló el Papa.
Por la noche partió rumbo a Santa Cruz de la Sierra. Pisó suelo cruceño a las 22.44, donde lo recibió la Orquesta de San José de Chiquitos. En esa ciudad, Morales le obsequió un ramo de patujú, la flor más representativa del oriente.
Un día más tarde, celebró una multitudinaria misa a los pies del Cristo Redentor ante cerca de dos millones de personas que durmieron en ese lugar para estar cerca del Santo Padre.
“Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo no nos dan los números. Hay una lógica que busca descartar a aquellos que no producen. No es necesario excluir a nadie. Basta de descartes. Denles ustedes de comer”, exclamó.
Santa Cruz
Otro pasaje muy recordado fue su visita a los reos del penal de Palmasola, donde exhortó a los privados de libertad a no perder la esperanza.
“No podía dejar Bolivia sin venir a verles, sin dejar de compartir la fe y la esperanza que nace del amor entregado en la cruz. Gracias por recibirme”, les dijo el Pontífice, al recordar a sus apóstoles que estuvieron presos: Pedro y Pablo.
Su estadía en el país concluyó el 10 de julio, cuando emprendió viaje rumbo a Paraguay.
Francisco, primer sumo pontífice latinoamericano y muy popular entre los fieles de todo el mundo, pero enfrentado a una feroz oposición en su reforma de la Iglesia católica, murió este lunes a los 88 años tras una batalla contra una enfermedad respiratoria.
Así lo reveló el cardenal Kevin Farrell en un comunicado, su hora de muerte fue a las 01.35 (hora de Bolivia).
El papa Francisco apareció el domingo poco después de las 12.00 (06.00) en el balcón de la Basílica de San Pedro del Vaticano para dar su tradicional bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad de Roma y al mundo).
«Feliz Pascua», dijo en silla de ruedas y sin cánulas nasales para el oxígeno, ante miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro por el Domingo de Resurrección.



















































































