Bolivia consolida su estrategia nacional de hidrógeno verde con una hoja de ruta que avanza sin gasto público, según informó el viceministro de Energías Alternativas, Álvaro Arnez, en entrevista con el programa Piedra, Papel y Tinta. Los proyectos piloto en desarrollo son financiados con cooperación internacional y están diseñados para impulsar la transición energética del país de forma sostenible.
¿Qué es el hidrógeno verde y cómo se produce?
El hidrógeno verde se obtiene del agua mediante electrólisis, usando energía solar o eólica para separar el hidrógeno del oxígeno sin generar emisiones contaminantes. Su producción no emite dióxido de carbono, lo que hace del hidrógeno verde una alternativa crucial para avanzar en la descarbonización global del planeta.
Producir un kilo de hidrógeno requiere hasta 10 litros de agua, pero los proyectos respetan los ciclos hídricos y se ubican en zonas lluviosas.
Aplicaciones del hidrógeno verde
El hidrógeno verde es considerado el combustible del futuro por su alto poder energético y sus múltiples aplicaciones:
- Puede sustituir parte del componente fósil en la gasolina.
- Se utiliza en el transporte pesado, como tractocamiones, buses y aviones, en forma de gas comprimido.
- Sirve como insumo para producir metanol ecológico y amoníaco verde, productos esenciales para la industria química y agrícola.
- Puede integrarse en las actuales redes de gas natural y alimentar celdas de combustible que generan electricidad en vehículos.
Avance de los proyectos piloto en Bolivia
Actualmente, Bolivia cuenta con estudios concluidos para la instalación de plantas piloto en Villamontes y Oruro, y una tercera planta industrial en evaluación para Santa Cruz. Estos estudios cuentan con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.
El viceministro indicó que estos pilotos permitirán observar resultados concretos, como buses o tractocamiones operando con hidrógeno, y preparar a Bolivia para una inserción competitiva en el mercado global de energías limpias.
Certificación internacional y proyección al 2030
Como parte del proceso de internacionalización, Bolivia prevé firmar en mayo de 2025, la certificación regional CertiLAC, que permitirá validar que la energía utilizada en la producción de hidrógeno es efectivamente renovable. Esta certificación facilitará la exportación y mejorará la competitividad del hidrógeno boliviano en los mercados internacionales.
El Gobierno proyecta que el hidrógeno verde se incorporará en la matriz energética nacional entre 2029 y 2030.
Hidrógeno verde y soberanía energética
Bolivia depende actualmente de la importación de diésel y gasolina. El hidrógeno verde, al ser una fuente autogenerada y limpia, representa una vía para fortalecer la soberanía energética del país. El hidrógeno verde busca complementar al gas natural y reducir la huella de carbono en industrias como la metalurgia.
Además, el Gobierno apunta a que estas nuevas tecnologías se integren con la infraestructura energética existente, especialmente las plantas solares en Oruro, Potosí y Santa Cruz, mediante un sistema de balance energético que valida el uso de energía renovable desde cualquier punto del país.
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Una apuesta sin riesgo fiscal
Uno de los aspectos más destacados de esta política es que ninguno de los estudios ni plantas piloto ha requerido gasto público. Todo el desarrollo se financia con apoyo externo, lo que reduce los riesgos fiscales y abre las puertas a alianzas público-privadas para futuros proyectos.
“El hidrógeno verde aún no cierra el flujo de caja, por eso no hemos utilizado recursos del Estado. Pero cuando bajen los costos del electrólizador, como ocurrió con los paneles solares, Bolivia estará lista para dar el salto”, afirmó Arnez.
Futuro energético sostenible.
El impulso del hidrógeno verde en Bolivia se perfila como una política de Estado estratégica y responsable, que prioriza la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y la eficiencia económica. Sin comprometer recursos fiscales, el país avanza hacia un nuevo modelo energético que podría dejarlo bien posicionado en regional en la transición hacia las energías limpias.





















































































