Alborta es un chango paceño de 16 años. Estamos en octubre de 1926. Y la selección boliviana de fútbol va a jugar su primer partido oficial. La Federación, nacida un año antes, ha sido invitada al Campeonato Sudamericano de Foot-ball en Santiago de Chile. El entrenador Job de la Cerda (ex capitán del mítico Racing de Cochabamba) anuncia el primer “eleven” de la historia de Bolivia para jugar contra Chile.
Jesús “Firpito” Bermúdez va al arco; Casiano José Chavarría y Diógenes “Limón” Lara a la defensa; Eliseo Angulo, Jorge Soto y Renato “Choco” Sainz a la media; y el quinteto de “forwards” es para Teófilo Aguilar, Carlos Soto, Rafael Méndez Claure, José Bustamante y el “wing” zurdo Mario Mauricio Alborta Velasco (ex Instituto Americano y actualmente en Universitario de La Paz). Alborta es el más joven de todos. La futura leyenda del club Bolívar arranca su currículum futbolero con patada voladora, apenas es un adolescente y ya está escribiendo la historia con los pies.
La selección boliviana, de blanco, cae por seis goles a uno (tanto boliviano, el primero, del cochabambino Teófilo Aguilar que juega para el orureño Bolívar Nimbles). Alborta es también titular en los tres siguientes partidos/derrotas ante Paraguay, Uruguay y Argentina. Es un quinceañero y ha rozado su fútbol con los grandes del continente. Ha visto de cerca a Héctor Scarone Beretta, el “Gardel del fútbol”, leyenda de Nacional de Montevideo, futuro jugador del F.C. Barcelona y entrenador del Real Madrid.
Para el siguiente Sudamericano (posterior Copa América) de 1927, a celebrarse en Lima, Alborta -aún en filas “universitarias”- también es llamado por la Federación Boliviana de Foot-Ball. Ya es un fijo en la delantera junto a veteranas leyendas stronguistas de la época como “Chato” Reyes Ortiz y Froilán Pinilla.
Estamos en enero de 1930. Alborta -a punto de cumplir 20 años- juega el primer partido en la historia del “Siles”. El puntero izquierdo forma parte de la delantera de Universitario que enfrenta a The Strongest. Marca el gol de la honra en la derrota (3 a 1) frente a los gualdinegros.
Meses después, en julio de aquel año, debuta -bajo la dirección técnica de Ulises Saucedo- en el primer Mundial de la historia, Montevideo 1930. En nuestro primer partido mundialista (frente a la todopoderosa Yugoslavia) Alborta estrella una pelota en la madera nada más arrancar el “match”. Luego el equipo se cae físicamente en la segunda parte y es derrotada, al igual que en el segundo y último partido frente a Brasil.
Alborta con dos Sudamericanos y un Mundial pasa en 1930 a filas del club Bolívar (jugará hasta mediados de los 40). Es un veinteañero y tiene tantas ganas de jugar que dobletea en la liga paceña y en la orureña, tierra natal de su padre y madre. Incluso refuerza a The Strongest en un partido internacional (por la Copa Carrillo) contra Gimnasia y Tiro de Salta en julio de 1931. Los del oro y negro tratan de ficharlo pero Alborta es fiel a los colores del cielo. Su potente “shoot” cautiva por donde va y juega. Por eso le dicen “Cañonero”.
Durante la década de los 30 y 40, Alborta se convierte en leyenda hasta tal punto que los bolivaristas entran a la cancha del Estadio La Paz (así es rebautizado el “Siles” tras el derrocamiento del presidente) y al Estadio Obrero de Miraflores (cancha Uruguay en su momento) con la cueca que lo cita como el mayor emblema del club: “A las cuatro de la tarde entra el Bolívar en cancha dirigido por Alborta…”.
A mediados de los 30, parte a las cañadas y fortines del Chaco Boreal junto a otros celestes como Eduardo Arauco Paz y Juan Luis Gutiérrez Granier: el club Bolívar también contribuyó a la guerra del Chaco (una historia poco conocida).
En su barrio de La Paz, Alborta es conocido como el “Tigre de Sopocachi”. Su garra/coraje dan a luz ese apodo que todavía no es asociado a los stronguistas (recién en 1941 don Max de la Vega llama “tigres” a los rivales gualdinegros). En los 40 también le dirán “Checa” Alborta (por la influencia de la selección subcampeona del mundial en Italia 1934).
Alborta era el hombre de los goles importantes. Entre los muchos que anotó, hay que recordar el que metió en la primera/olvidada victoria de la selección boliviana en toda su historia (frente a Venezuela en los Primeros Juegos Bolivarianos de Bogotá 1938).
Alborta -pionero entre los pioneros- es la historia del fútbol boliviano/bolivarista en un solo apellido. Fue celeste desde la cuna hasta el cajón: hincha, jugador, capitán, goleador, campeón y dirigente. Morirá en enero de 1975. Fue, es y será la mayor leyenda del club Bolívar, con permiso del “Maestro” Ugarte.















































































