Introducción: no se llena el estadio para celebrar los cien años del club Bolívar. La banda municipal entona el himno nacional de Bolivia.
El uruguayo William Ferreira, con una publicidad de una empresa multinacional de “delivery”, salta a la cancha para entregar la pelota al “referee”.
El “speaker” celeste nombra uno a uno a los once jugadores; cuando llega la hora de pronunciar el nombre de Robatto bajan los decibelios de los aplausos e incluso se escucha algún silbido. El argentino prueba con una/otra defensa inédita y van… Esta vez la lotería cae en Rocha y Freita como laterales; y en Quinteros y el venezolano Rubén Ramírez como centrales. La mitad de cancha es la de siempre: Justiniano, Robson y Ramiro Vaca.
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Y arriba, aparece el “Papu” Velázquez, como novedad, frente a sus ex compañeros de un joven y atrevido Wilstermann. Será la estrella del partido. Se guarda un minuto de silencio por la muerte de “Chicho” Navarro, el olvidado hincha número uno del club Bolívar.
Nudo: el rojo que viste de lila (recordando a Real Potosí) llega más y mejor. Arranca con un tiro al palo pero se cansará de fallar goles frente al arco del inseguro Lanzillotta. Téllez se comerá a Freitas que no es lateral (en Tarija jugó por derecha y en La Paz por izquierda).
La “Academia” irá soltando su gran oferta ofensiva: los pases de Ramiro, las gambetas y velocidad del “Papu”, el buen momento de “Tonino”. Al cuarto de hora se lesionará Robson. Nota mental: la pretemporada glamurosa en Inglaterra ha perjudicado la preparación física del equipo. Las constantes lesiones no pueden ser achacadas -exclusivamente- al cuerpo médico sino a una pésima planificación que tiene dos responsables directos: Claure y su narcisismo y el sumiso Robatto.
Por Robson entra Saavedra que arranca de ocho a la derecha de “Justi” y termina de lateral derecho. Robatto toca y toca piezas pero no encuentra el equilibrio, pierde el medio y su zaga queda expuesta. No importa cuando leas esta sentencia.
El argentino salva los muebles cada partido gracias a la calidad y talento de los medios y delanteros (siempre cinco) celestes. La salida del terreno de juego de Cristian Machado desarma al “aviador”. La plancha alevosa del “Papu” no ve ni una amarilla. El “score” parcial dice dos a cero.
Desenlace: la segunda parte es más de lo mismo. Robatto cambia a tres de sus defensas para que salten Sagredo, Paz y el volante de contención Anderson Ayhuana (paceño de Guanay). Los errores/horrores en salida de la zaga celeste regalarán más chances de gol a un Wilstermann nulo de cara al gol. Solo de penal logrará convertir. La “Academia” termina goleando a placer para regocijo de una hinchada entusiasmada con el centenario.
Post-scriptum: las victorias están tapando un problema serio. El equipo luce partido y su defensa da constantes facilidades. Tarde o temprano pagará este déficit y los pitidos contra Robatto aumentarán en decibelios.















































































