Introducción: arranca -por fin- el campeonato oficial; a dos días para que llegue el mes de abril. Somos los últimos en comenzar en toda Sudamérica. Así nos va. El Tigre visita al Blooming del “Loco” Soria; de buena participación en la copa amistosa; y de injusta eliminación en la Libertadores. Zago sorprende con el primer “eleven”. Altamirano y Moriceau son los laterales; Chiatti y Lino son los centrales; el doble cinco es para Castro y Ursino; Amoroso y Arrascaita van por los costados; y arriba, la dupla conocida (Triverio y Guerrero).
Es una defensa nueva con Lino de central. Y Altamirano, de lateral derecho. El joven chaqueño, nacido en Villa Montes, proviene del cruceño Yapacaní F.C. Será la grata sorpresa del partido. En la banca están jugadores otrora titulares fijos como Jusino y Quiroga y veteranos como Pedraza y el mexicano Leo López. Dirige el hijo de Zago, Jean Carlo, pues Antonio Carlos debe una sanción de su etapa bolivarista.
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Nudo: se jugará con intensidad la primera parte con la visita en modo contragolpe, explotando especialmente la banda derecha con esa sociedad Altamirano-Amoroso que ataca el flanco más débil de la defensa celeste, la del sub-20 Eduardo Justiniano. El brasileño Luis Felipe Castro Neto, anunciado como central, aparece -por fin- como cinco, su verdadera posición (llegó a jugar de ocho cuando debutó en el Tigre). Por momentos se mete entre los dos centrales; parece línea de cinco. ¿Jugará en unos meses de esa manera Zago, como hizo en Bolívar?
Al cuarto de hora, el Tigre se adelanta con gol de Triverio, a pase de su compadre Joel Amoroso. Los de Soria se caen tras el gol, como sucede habitualmente. La mano del brasileño se va notando poco a poco en campamento gualdinegro. ¿Tendrá los mimbres necesarios?
Desenlace: al descanso, Soria mete dos cambios (entran Severich para marcar y Moisés Villarroel para crear junto a Alanis y Acosta). Así le va a ganar la partida de ajedrez a Zago. En un cuarto de hora, remontará. El primer gol de vestuario (pérdida/canchereada de Ursino) es un empujón anímico para el celeste cruceño. En otra perdida en salida (esta vez de Lino) llega el segundo de los locales.
El Tigre se cae físicamente, fundido; pierde el orden, luce partido. Zago (o su hijo) tardan en reaccionar. No hay confianza en la banca. A falta de quince minutos (muy tarde) entran John García y el “Pollo” para intentar empatar con más garra que fútbol.
Post-scriptum: el brasileño pidió más jugadores pero no hay dirigentes ni algo parecido; no hay plata ni se la espera. El plantel corto tiene un gran agujero en la parte ofensiva. El otro boquete se llama “presidente” Crespo.















































































