Introducción: en el ecosistema futbolero boliviano hablamos de todo menos de fútbol. La última polémica versa sobre la arrogancia de Flavio Horacio Robatto. El estratega celeste necesita -entre otras cosas- un diccionario. Para saber que entrenador y director técnico son sinónimos. Para darse cuenta que una excusa y una retractación no son sinónimos de una disculpa.
Robatto no se disculpó con el colega agredido/insultado porque su ego no se lo permite. Y emitió una “satisfacción pública” porque su jefe (el también arrogante Marcelo Claure) se lo exigió. La última polémica escondió las falencias defensivas de Bolívar en la semifinal contra la “U” de Vinto.
Nudo: el partido de ida de la final del torneo de verano enfrenta a los dos mejores equipos bolivianos en la actualidad en un “Tahuichi” abarrotado. Robatto sorprende con Saavedra en vez del amonestado Ramiro Vaca. Sabe que Justiniano necesita una mano en la contención. También sorprende con (el falluto) Dorny de nueve en vez del entonado Fábio Gomes.
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Un partido de barrio
El gol tempranero de los de Mauricio Soria (que ve el partido desde la boca del túnel) perjudica paradójicamente a Blooming pues los cruceños se meten muy atrás, montando “contras” solamente de forma esporádica.
Bolívar juega más y mejor al fútbol, ofreciendo de nuevo su gran variedad de volumen ofensivo. No puede empatar por falta de puntería. Ante la ausencia de Ramiro Vaca y sus pases filtrados interiores, la “Academia” paceña desborda por afuera con dos hombres en momento dulce: “Patito” y sus guantes a pesar de los 22 grados y Melgar (que pide selección). Robatto -sacado otra vez- ve la roja por protestar; el entrenador argentino (también) necesita un manual de buena conducta.
Desenlace: la segunda parte es otro recital de vendaval ofensivo de los bolivaristas que perdonan lo inaudito. Ha aparecido Robson para hacer de Ramiro. Entonces, Robatto vuelve a las andadas: saca a Saavedra y mete a… Fábio. El medio se queda otra vez sin marca. El director técnico de Bolívar necesita (también) una pizarra táctica.
La “Academia” paceña ataca sin piedad con cinco, a la vieja usanza de las delanteras de antaño. Por esa falta de equilibrio, crece entonces Blooming que anota el segundo. El descalabro táctico llega con el cambio de Justiniano: Robson se coloca de cinco. Robatto necesita sentido común. El tanto de descuento de Fábio pone “algo” de justicia al “score”.
Post-scriptum: Bolívar es el mejor equipo del país, de lejos. Tiene para armar dos oncenos de garantía. Su único problema se llama Robatto, director técnico profesional con licencia Conmebol Pro, rey de Ananta. El domingo se viene otro partidazo.















































































