Introducción: la promoción/rebaja en las entradas y las ganas de ver al modelo 2025 -año del centenario- del club Bolívar llena la curva norte y casi la recta: unas 20.000 personas para un torneo amistoso, despreciado por muchos.
Robatto no negocia su idea y coloca un 4-3-3 que por momentos se transforma en un volante de contención (Leo Justianiano) más cinco hombres de ataque. Me viene al recuerdo esas gloriosas delanteras de cinco “forwards”, esas que el hincha se aprendía de memoria.
La “Academia” forma así en el primer partido en casa tras su gira por Inglaterra: Lanzillota; Saavedra, Sagredo-Torrén, Sagredo; Justiniano, Ramiro, Robson; Tonino, Gomes y Rodríguez.
En la banca, una pléyade de prometedores juveniles: Choque, Ayhuana, Mamani, Jesús Velásquez y Escleizon Freita. Solo este último, central pandino, saltará al verde. El GV San José del argentino Giovagnoli (de regreso en nuestro fútbol) va a dar muchas facilidades, aunque con poco, complicará a la defensa celeste, el dolor de cabeza de Robatto.
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Nudo: el partido arranca con un penal fallado por Gomes al minuto dos. Y con un gol de la visita orureña por un error del arquero Federico Lanzillota. En el arco bolivarista, hay debate. A la media hora comienza a carburar la máquina celeste con gran volumen ofensivo y alternativas de ataque. Llega el empate de Erwin Saavedra, en el día de su cumpleaños.
La posición muy abierta (como los recordados “wines”) de Tonino y “Patito” posibilita que los pasadores del medio celeste (Ramiro y Robson) filtren pelotas al espacio para que los puntas rompan líneas.
Por afuera, aparecen las sociedades, especialmente por derecha con Saavedra-Robson-Tonino. La presión alta es otra señal de identidad celeste. Así, llega el dos a uno y el descanso.
Desenlace: en la segunda parte, Bolívar muestra su rostro más voraz, meterá cinco más. El único problema (amén del citado en el arco) es la contención. Solo defiende “Justi”.
Las constantes lesiones musculares deberían ser objeto de debate en Ananta. La entrada del tridente (Henry-“Papu”-Dorny) contagia éxtasis en el último cuarto de hora.
El Carnaval es celeste. Robatto tiene de mitad de cancha para adelante dos equipos; a cada cual mejor. Nota mental: el dominicano Dorny (con su “hat trick”) sentará a Fábio como nueve, tarde o temprano.
Post-scriptum: si Bolívar quiere soñar con grandes objetivos, deberá solucionar su desequilibrio. Los equipos que llegan lejos en la Libertadores son aquellos que mantienen a cero su valla y se hacen fuertes atrás. Y eso se logra con un arquero y un dispositivo defensivo férreo. No todos los días se podrá meter un gol más que el rival.
(23/02/2025)















































































