Las prácticas de la política actual en nuestro país nos demuestran que la metodología de legitimación de la conquista del gobierno —que es la democracia con sus normas, leyes y mecanismos— está en una gran crisis, que, para mí, puede ser portadora de profundizaciones necesarias para darle a este territorio esperanzas. Crisis que ha sido impulsada por la nunca deseada e inesperada presencia indígena originario campesina en el escenario de la democracia boliviana. Indios que, después de 500 años de exclusión, desmitificaron y aprendieron la metodología de presentarse a elecciones y ganar el gobierno. Ciertamente, una gran sorpresa y angustia para esos sectores históricamente excluyentes.
Los indios pusieron en jaque “la voluntad de poder” conquistador, de la bestia rubia, de la que hablaba Nietzsche, el autor favorito de los fascistas. Desde este territorio ninguneado en el contexto de Latinoamérica, los indios le ponen un estate quieto al reinado eurocéntrico y abren la caja de Pandora para descubrir que los males que temían los griegos, en realidad, para nuestro continente, la caja de Pandora encerraba la energía creadora de los pueblos originarios de este continente de Abya Yala.
Las luchas de los pueblos indígena originario campesinos nos han proporcionado en Bolivia un salto cualitativo en lo que se refiere a los derechos humanos y las prácticas democráticas de inclusión y respeto, que son postulados de la derecha burguesa desde 1789 en Francia. Son ahora los pueblos los que los van a hacer realidad. Parece ser que para la gente que se llena la boca con la palabra democracia, en realidad, no son importantes los valores que la democracia dice tener, cuando está siendo llevada adelante por indios. Y es que los y las indias no pueden ser mejores estrategas que “la bestia rubia”.
La reunión que fue convocada por el Tribunal Electoral mostró un circo patético y neurótico de gente asustada por la energía creadora de los pueblos. La mayor fuerza política cuantitativa y cualitativa no estaba, presente (el ex MAS). Todos y todas sabían eso, pero se trataba de implantar una realidad paralela, donde ellas y ellos se sientan cómodos sin los indios e indias que tienen propuestas. Seguramente, dirán que también había indios que estaban invitados. Será importante señalar que no son lo mismo indios de florero o indias blanqueadas que indios e indias con voz propia y dignidad histórica y ancestral. Siempre hubo indios traidores; por ese motivo, fueron derrotadas las luchas y sublevaciones de nuestros abuelos y abuelas.
La no presencia de los indios en la reunión citada nos recuerda la verdadera esencia excluyente de la democracia burguesa en la actualidad. ¿No dicen los defensores de la democracia que los pueblos eligen en las urnas y que será la voluntad popular la que pondrá al gobierno? Entonces, cuál el miedo al pueblo organizado; le roban la sigla, encarcelan a los militantes, persiguen al líder. ¡Tantas maniobras para excluir! En realidad, nos estamos jugando la oportunidad de profundizar la democracia hacia y con valores comunitarios; es el momento de revisar y corregir nuestros errores y el mal camino que transitamos. Ya no hay vuelta atrás, en Bolivia, la historia la escriben los pueblos originarios.
*Es feminista comunitaria















































































