Son más de 30 días de bloqueos de caminos, encabezadas por la Central Obrera boliviana-COB y, particularmente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia-CSUTCB y otras como la Federación de juntas vecinales-Fejuves, sobre todo en la ciudad de El Alto, a la que suman los profesores, gremiales e incluso los transportistas.
Se fue masificando gradualmente el bloqueo de carreteras en los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Cochabamba. En el caso de los departamentos de Santa Cruz, Pando y Tarija, fueron tomadas lugares claves (como San Julián en Santa Cruz) para que no circulen ningún automotor.
¿Cuál es el motivo principal de estas movilizaciones? Hay varias causas. Es una especie de rechazo a los seis meses de gobierno, plagado de mal manejo administrativo, por ejemplo, importación de la “gasolina basura” que causó serios daños en los automotores, fuertes indicios de corrupción ligados al narcotráfico, un gobierno que apuesta mediante decretos el andamiaje del país e incluso un manejo de nepotismo político. Pero una de las principales causas es el incumplimiento de las promesas electorales del presidente Rodrigo Paz en la campaña electoral de 2025.
Fue constante la petición de las organizaciones citadas al gobierno para solucionar los problemas aludidos. La respuesta del gobierno de Paz, en primer momento fueron la firma de acuerdos, luego una dilación y posteriormente el silencio, que fue interpretado como el incumplimiento y las mentiras, acompañado de la soberbia, el menosprecio a las demandas de los movilizados.
En esta oportunidad, nos ocuparemos del conglomerado denominado pueblo aymara de los ayllus-comunidades rurales y áreas urbanas como El Alto, aunque podría ser extensible al pueblo quechua. Los aymaras hacen política anticolonial desde la invasión española, pero en la vida republicana hay una experiencia de más cien años. Toda esta práctica lo ha hecho un pueblo que sabe moverse en el quehacer político nacional y en diferentes momentos, manifestando su accionar, según las circunstancias.
La prensa se pregunta ¿porque apoyaron a un político, como Rodrigo Paz, sin gran perfil? Está claro que el Vicepresidente Edmand Lara, fue el personaje clave y puente para apoyar indirectamente a Rodrigo Paz. Lara un joven ex policía, logró encandilar a un electorado sin candidatos propios y como rechazo a los viejos políticos conservadores. Lamentablemente, la escisión de Paz y Lara, se fue tornando en dos polos e incluso contradictorios.
Lo que reluce en estos días de movilización, es la visita y la promesa en la campaña electoral de los ex candidatos citados, sobre todo en el departamento de La Paz, donde se prometió y prometió mucho, pero una vez llegado a la presidencia, esos ofrecimientos fueron archivadas y particularmente Rodrigo Paz, fue mostrando sus verdaderas intenciones, de retornar a las políticas neoliberales. Un primer cuestionamiento del pueblo fue a al decreto 5503, que fue abrogado en sus partes mas cuestionables, por la masiva movilización de los sectores mencionados, porque tenía el espíritu neoliberal de enajenar las empresas del Estado.
A medida que se extendía y se radicalizaba la toma de las carreteras, las diferentes autoridades gubernamentales, incluido los asambleístas oficialistas, fueron expresando el desprecio al pueblo que lo eligió, tildándoles de indeseables con frases como “vándalos”, “pagados por narcotraficantes”, “los indios de mierda no merecen ser escuchados”, etc.
Expresiones que fueron recogidos como profundo dolor, y la reacción no se dejó esperar mediante las múltiples movilizaciones en las ciudades y principalmente en La Paz. No se sabe cuántos fallecidos existen de parte de los movilizados, producto del “corredor humanitario” impuesto por el gobierno. Se habla de 7 fallecidos y muchos heridos.
Vestir de autoridad originaria, mallku y su t’alla, se ha convertido en sinónimo de “bloqueador” y peligroso. Varias imágenes captadas en redes sociales reportan este hecho. Por ejemplo, cerca de la plaza Murillo, se hostiliza o se detiene a las autoridades ancestrales por policías y de manera violenta. Como en el golpe de Estado de 2019, los grupos denominados pititas, de mentalidad fascista y racista, quemaron nuevamente la wiphala o el emblema de los pueblos ancestrales.
El pueblo aymara y sus aliados están organizados, movilizados y con clara conciencia de ser actor político, frente a la incapacidad del presidente y de sus ministros de gobernar. Se llega a la conclusión ¿qué puede ofrecer hacia adelante, si en seis meses ha hecho atrocidades? La respuesta es muy simple, la renuncia del presidente Paz, que se ha convertido en una consigna no sólo de las organizaciones citadas, sino de una buena parte de la sociedad boliviana.
Si el gobierno de Rodrigo Paz, piensa que ganaría por la batalla política por el cansancio de las organizaciones en sus movilizaciones, es ignorar cómo se organizan las comunidades en estas circunstancias.
El sistema de turnos hace que no haya cansancio, que siga fuerte y se extienda los bloqueos, a las que se suma una forma de alimentarse en tiempos de emergencia, no dependiendo mucho de los alimentos del mercado capitalista. Aquí se demuestra que hay una forma autónoma de alimentarse con víveres secos como el chuño, el charque y otras de gran durabilidad.
En diferentes medios de comunicación declaran “nosotros podemos estar mucho tiempo así, porque sabemos de las luchas y tenemos con qué alimentarnos”.
Es tan diferente en las ciudades, donde la escasez del pollo y la carne, nos hace ver una profunda dependencia de los productos masivos. Jach’a ch’axwawinktanwa, ma pitataya q’ara, ch’uxña jaqinakarauxa tukkhañanixa, ¿janicha?















































































